La maratonista Erika Olivera tiene siete años de trayectoria deportiva, ha sido cuádruple plusmarquista nacional de fondo, campeona panamericana del maratón, con 28 récords y decenas de medallas en el ámbito continental, iberoamericano y sudamericano, que la avalan como una de las referentes del deporte criollo en los Juegos Olímpicos de Atenas.
La fondista de 28 años, ha cimentado una exitosa carrera deportiva de la mano de su esposo y entrenador, Ricardo Opazo, con quien alcanzó uno de sus mayores logros en los Panamericanos de Winnipeg en 1999.
En destacada actuación logró la medalla de oro en los 42.195 metros en su especialidad el maratón, donde celebró con la bandera chilena flameando en sus manos, objetivo que le brindó grandes créditos, ya que el Círculo de Periodistas Deportivos de Chile la ungió ese año como la “mejor de las mejores” entre los atletas nacionales y grandes empresas comenzaron a confiar en su talento.
La deportista nacional abriga las esperanzas de la delegación chilena de no volver con las manos vacías desde Grecia.
Sin embargo, Erika Olivera deberá levantar su rendimiento, ya que en la única participación que registra en este tipo de competencias, no fue de las mejores. En los Juegos Olímpicos de Sydney (2000), realizó un arduo trabajo de preparación en el desierto, pero solo alcanzó el 27º lugar cronometrando 2 horas, 35 minutos y 7 segundos.
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