| Reuters |
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| Robert Korzeniowski |
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El largo camino de Robert Korzeniowski terminó el viernes cuando el polaco ganó un tercer título olímpico consecutivo sin precedentes en la marcha atlética de 50 kilómetros.
Muy pocos presenciaron su hazaña en un estadio olímpico casi vacío.
Korzeniowski, el más grande marchista de la historia, cubrió el último tercio de la carrera en medio de condiciones húmedas y mucho calor cruzando la meta después de 3 horas 38 minutos y 46 segundos de intenso recorrido. Luego anunció su retiro inmediato.
La presea de plata fue para el exhausto plusmarquista mundial ruso Denis Nizhegorodov, quien se desmayó al cruzar la meta cuatro minutos más tarde, y el bronce quedó en el cuello de Aleksey Voyevodin, también de Rusia.
"Se acabó. Este fue mi último paso hoy como marchista de primer nivel", dijo Korzeniowski. "El título era lo que más deseaba, lo que más soñaba".
Luego lamentó la poca asistencia en el estadio.
"Soy el hombre más feliz, pero fue desalentador que el estadio estuviera vacío. Todas mis otras medallas las logró frente a grandes multitudes, lo siento pero no es mi culpa", indicó.
El polaco de 36 años, que también es triple campeón mundial, ya había inscrito su nombre en la historia de la marcha hace cuatro años al ganar el doblete en las carreras de 20 y 50 kilómetros.
Ciertamente, ningún otro hombre había ganado las dos pruebas de marcha ni dos veces la marcha de 50 kilómetros.
Cuando entró al estadio, Korzeniowski tomó una bandera polaca y cruzó la meta sosteniéndola con su dentadura.
Ningún atleta ha sudado más o entrenado con más intensidad que él.
El ganador de oro en 100 metros planos, el estadounidense Justin Gatlin corrió 400 metros y le tomó 40 segundos asegurar el título, incluyendo las clasificatorias. El polaco multiplicó esa distancia 125 veces.
POCOS ESPECTADORES
La carrera empezó a las 7 de la mañana, hora local, en un estadio olímpico casi vacío, que apenas horas antes había estado abarrotado en sus cuatro costados para la final de 200 metros planos.
Sólo había un puñado de trabajadores de limpieza, dirigentes y periodistas mirando como el sol empezaba a perfilarse sobre el horizonte.
Nizhegorodov, de 24 años, que rompió el record mundial del polaco en junio, lideró la carrera desde el kilómetro 10 hasta el 30.
Sin embargo, Nizhegorodov comentó: "Estaba tomando un riegso muy grande al ir muy rápido tan temprano".
"Yo checké mi monitor cardíaco y estaba bien por eso seguí y dejé que él hiciera todo el trabajo", dijo, por su parte, el polaco.
A poco más de una hora para el final Korzeniowski y el australiano Nathan Deakes atacaron pero la alegría le duró poco a Deakes.
Recibió tarjeta roja por una tercera advertencia y parecía al borde del llanto tomando su gorra entre las manos.
Quizás la familia de Deakes tuvo su cuota de suerte este año, hace unos meses cuando su madre ganó un millón de dólares en una máquina de juegos en un casino en Melbourne.
A un tercio de la meta, Korzeniowski tenía una ventaja de 51 segundos en el kilómetro 40 y entonces apretó ligeramente el acelerador.
"En el kilómetro 40 ya sabía que era el ganador", confesó.
El polaco habla cinco idiomas y usó todos ellos en entrevistas después de su exitosa carrera.
En Francia, donde tiene su base de entrenamiento es conocido como "El Rey de la Pista".
Al preguntarle dónde había encontrado fuerzas para ganar otra vez respondió: "Mi hija cumple hoy dos meses de nacida, ella me dio nuevas energías".
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