El piloto Giniels De Villiers, ganador de sólo cuatro etapas, se alzó con el campeonato en la categoría de autos con mucho esfuerzo y un poco de suerte.
De Villiers se benefició con la expulsión de Nasser Al-Attiyah, líder de las primeras etapas, y el abandono de Carlos Sainz, quien se perfilaba como indiscutible campeón, pero abandonó en la duodécima.
El sudafricano basó su estrategia en lograr resultados sólidos pero discretos.
Y en la duodécima etapa, con el abandono de Sainz, llegó su oportúnidad más clara de retomar el liderazgo y no la desaprovechó.
Un día antes de coronarse campeón, De Villiers terminó octavo y el estadounidense Mark Miller le pisaba los talones.
Pero en la etapa final, el sudafricano sacó todo su potencial y se alzó con el título.