Paola Ugaz
Lima, Perú
Diversos analistas políticos en Perú coincidieron en señalar que el alegato final del ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000) en el juicio que se le sigue, fue político y no buscó defenderse de ninguno de los cargos que se le atribuyen, no tocó el tema de Vladimiro Montesinos y ungió a sus hijos Keiko Sofía y Kenyi como sus sucesores.
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"Sé que mi legado permanecerá. Y lo hará no sólo a través de mi obra física, sino a través del legado de paz y desarrollo, de justicia e inclusión, un legado para el presente y el futuro que, no tengo duda, continuará mi hija Keiko, y por el que seguirá luchando mi hijo Kenji¿, dijo Fujimori en su alocución.
El periodista del área de Opinión del diario El Comercio, Fernando Vivas, dijo a Terra Magazine que "ha sido un discurso político para el país, ha tenido mucho tiempo para elucubrar los pro y los contras de lo que tenía que decir. El anuncio de Keiko, quien en su angustia por ser presidenta se ha anticipado por ser la candidata natural del fujimorismo era un hecho esperable, lo que me conmovió fue que mencione al hijo menor, Kenyi, a quien nadie lo toma en serio".
La decana de la facultad de periodismo, de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, Rocio Silva Santisteban, le dijo a Terra Magazine que ¿la exposición de Fujimori fue directamente para los medios, para la prensa y por lo tanto para las masas. Fue política incluso con inflexiones en la voz, para destacar ciertos puntos de su discurso como todo el tema de la lucha antisubversiva y la pacificación que es algo aún percibido por mucha gente como positivo".
"Lo que tenemos ante nosotros es a un hombre muy complejo que, sobre todo, mantiene una posición mesiánica en torno a sí mismo como el salvador del Perú", dijo Silva Santisteban, al tiempo que agregó: ¿como el resultado de ese mesianismo: sólo los Fujimori, como familia destacada con lazos que vienen de Japón, podrán salvar a la nación peruana. Delirante".
Durante el régimen de Alberto Fujimori, Keiko Sofía, asumió el cargo de primera dama a los 18 años de edad, tras una tumultuosa separación con la madre de sus cuatro hijos, Susana Higushi. En 1994, aunque la ex esposa de Fujimori denunció torturas y maltratos de parte de su padre, sus hijos optaron por quedarse en la residencia presidencial.
Actualmente Keiko Fujimori, de 33 años, es la legisladora y portavoz del partido "Si cumple", y ha anunciado que será candidata presidencial y que de llegar al poder "no le temblará la mano para sacar a su padre fuera de la cárcel".
En el sondeo de opinión de la Universidad Católica, que se difunde hoy Keiko Sofía obtiene el primer lugar como potenciales candidatos a la presidencia, en el sondeo de opinión pública con un 19 por ciento de intención de voto, seguida de Lourdes Flores; el alcalde de Lima, Luis Castañeda; el líder nacionalista, Ollanta Humala y el ex presidente, Alejandro Toledo (2001-06).
Al responder como define a Keiko Fujimori, Vivas, el autor del libro Historia de la televisión peruana a través de la política, dijo a Terra Magazine que "el gran reto de Keiko es demostrar que es una política que va más allá de conseguir la libertad de su papi. Es una gran incógnita como será como política para sustentar una agenda propia que vaya más allá del arrastre de votos que traiga el fujimorismo".
"¿Alguien recuerda a Keiko en alguna gestión, en algún tema que no tenga que ver con su padre? Su agenda se reduce a la sucesión familiar", añadió.
Por su parte, Silva Santisteban, autora de El asco en el Perú. Un discurso sobre la basurización, dijo a Terra Magazine que Keiko Sofía es "es la clásica personalidad pasivo-agresiva que pretende continuar con una carrera política que no le pertenece porque es la de su padre. Los porcentajes altos que está recibiendo en las encuestas se pueden desplomar en cualquier momento cuando veamos sus potencialidades políticas en activo".
Para la estudiosa, la gente percibe de modo positivo a la ex primera dama peruana porque Keiko Sofía "se portó bien, se quedó en Lima cuando el padre se fue al Japón, dio la cara por la familia, pero hoy sólo arrastra unos votos que no le pertenecen. Le recomendaría que se dedique a su maternidad y dé un paso al costado".
"El Perú no merece una monarquía Fujimori. Quisiera aquí acordarme de algo que dijo el poeta alemán Friedich Hölderlin hace muchos años: "los pueblos se amodorran, pero el destino no deja que se duerman", concluyó Silva Santisteban.
Keiko Sofía, de acuerdo a Vivas, "es ambiciosa y egoísta porque el tema del padre en el discurso de Keiko tiene que ver con su interés de tener mayor poder en el Perú, que esta por encima de todo. Si es necesario que este preso para que ella sea presidente pues ella estará conforme con ello".
"Keiko Sofía es la gran responsable de que su papá regresara desde Japón porque alentó entre sus seguidores, que el gobierno fue limpio salvo Montesinos y con la ayuda del publicista familiar (Carlos Raffo), su partido quiere imponer al país la sucesión familiar como solución a los problemas penales del padre", terminó Vivas.
La sentencia a Fujimori se realizará a mediados de abril y se espera que el fin del proceso judicial empiece con la reconciliación en un país que vivió una guerra interna entre 1980 y 2000 por el levantamiento de la banda terrorista, Sendero Luminoso y que causó cerca de 70 mil muertos.
Desde el infierno
Durante su alegato de autodefensa, el ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000), preso por delitos de violación a los derechos humanos y secuestro agravado, realizó un discurso en el que se resignado a una sentencia contraria a sus intereses, eligió a su hija mayor Keiko Sofía como la sucesora en el poder perdido.
Otra frase de Fujimori que llamó la atención de los analistas porque se intenta situar en mejor posición que los antecesores Fernando Belaúnde (1980-85) y Alan García (1985-90) fue: "en esos años yo estuve en el infierno que instaló el terrorismo en tres cuartas partes del Perú. Tuve que gobernar desde el infierno, no desde Palacio, sino desde ese infierno que quienes me acusan no vivieron como yo lo viví. Sólo espero que quienes me sentencien traten por un momento de imaginar aquel infierno y no pretendan civilizarlo desde la distancia".
A propósito, el mejor caricaturista del país, Heduardo, dibujo hoy a Fujimori al lado de Vladimiro Montesinos disfrazado de diablo, con la frase: "Yo tuve que gobernar desde el infierno, señores jueces, por eso compartí el poder con este caballero".