Redacción Terra
Los juegos de la XVIII olimpiada, con sede en la ciudad japonesa de Tokio en 1964 fueron los primeros en Asia. Aunque cabe recordar que la capital del imperio del sol naciente ya había sido electa sede 24 años antes, l as circunstancias (la invasión nipona a la China continental) impidieron que Tokio albergara los juegos de 1940 que ya le habían sido concedidos.
Tokio 1964 permitió demostrar cómo un país devastado por la guerra y una capitulación humillante, apenas veinte años antes, se había reconstruido y comenzaba a colocarse como un país a la vanguardia tecnológica del mundo.
Incluso fueron denominados como los " Juegos de la Electrónica ", pues la intención de los japoneses era introducirse en los mercados mundiales, mostrando al mundo los progresos alcanzados en el terreno comercial y tecnológico, no obstante su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Al mismo tiempo, el enigmático y extraordinario universo japonés era aún desconocido para la mayoría del mundo no oriental. Japón encontraba así, una vía perfecta para abrirse al exterior.
De esta manera, se corrió el telón de un país que si bien aún guardaba sus tradiciones ancestrales, deseaba integrarse al resto del planeta, tanto como occidente pretendía descubrir las virtudes de aquella antiquísima civilización.
La organización japonesa fue ejemplar. Los arquitectos Kenzo Tange e Isozaki edificaron una piscina, un palacio de deportes y un pabellón para el judo (su deporte nacional) con el que asombraron a los visitantes extranjeros. Para el establecimiento del estadio olímpico se aprovechó una construcción ya existente, misma que fue ampliada y adaptada para hacerla más confortable pero sin excesivas pretensiones.
La Villa Olímpica fue otro ejemplo de arquitectura nipona, además de que se puso a disposición de los atletas y visitantes una flota de bicicletas para que las usaran libremente. También se habilitó una Villa Olímpica exclusivamente para los periodistas acreditados (aunque en ésta no hubo bicicletas). Si bien en Berlín 1936, se habían probado las transmisiones televisivas de los juegos y en Roma se lograron televisar a toda Europa; en 1964, gracias al satélite artificial Symcom III, se pudieron difundir a más de 600 millones de espectadores.
Japón vivió momentos de preocupación días antes de la ceremonia de apertura. Los meteorólogos pronosticaban que el tifón Wilma podría tocar tierra cerca de Tokio. Pero afortunadamente el fenómeno atmosférico se desvaneció. Sin embargo, los nipones no pudieron controlar el clima y la lluvia y el frío terminaron siendo factor que impidió que los registros de los atletas fueran mucho mejores.
Dentro del ambiente político internacional que rodeó a esta justa olímpica, mencionaremos que Sudáfrica no participó pues fue excluido a causa de su política segregacionista en contra de su población negra y la China continental tampoco asistió ante la presencia de Formosa (China Taipei). Alemania, por su parte, presentó por última vez un equipo unificado. Cuatro años después, en México'68, aparecería la República Democrática Alemana.
De esta suerte, los juegos comenzaron el 10 de octubre, con una ceremonia inaugural que presidió el emperador Hirohito, y que además tuvo como último relevo de la antorcha olímpica al atleta de 19 años de edad Yoshinori Sakai, quien nació el 6 de agosto de 1945, en una aldea cercana a Hiroshima. Su natalicio coincide con el día en el que la ciudad fue destruida por la bomba atómica, sin duda uno de los más tristes acontecimientos en la Historia.
Y dentro de los aspectos deportivos, en Tokio 1964, participaron un total 5,140 atletas (683 mujeres) representando a 94 países. Compitieron en 163 pruebas de 19 deportes oficiales. La olimpiada se desarrolló entre el 10 y el 24 de octubre. El etíope Abebe Bikila volvió a brillar con luz propia y se convirtió en uno de los más grandes atletas de todos los tiempos al revalidar, 4 años después, su medalla de oro en el maratón, Bikila corrió y ganó esta agotadora prueba menos de seis semanas después de haberse sometido a una apendicetomía.
Otra de las grandes figuras de estos juegos fue la nadadora australiana Dawn Fraser, quien se proclamó, por tercera vez consecutiva, campeona de los 100m en estilo libre; siendo la suya, una de las más notables trayectorias profesionales en la historia de la natación olímpica. A su vez, el nadador estadounidense Don Schollander obtuvo 4 medallas de oro y el húngaro Dezso Gyarmati miembro del equipo de polo acuático de su país logró su quinta medalla consecutiva.
También esta edición de los juegos de verano vio a la gimnasta soviética Larissa Latynina competir por última vez en unos Juegos. La bella deportista se retiraba tras acudir a tres citas consecutivas y lograr un total de 18 medallas (9 de oro, 5 de plata y 4 de bronce).
El velocista norteamericano Bob Hayes, fue el vencedor de los 100m planos. Durante la semifinal marcó un tiempo de 9' 99; récord que fue invalidado cuando los jueces presentaron las mediciones del viento a favor. No obstante ganó la final igualando el récord que ostentaba el alemán Armin Harry con 10 segundos.
Hayes también fue protagonista en el relevo 4 x 100m siendo el encargado de correr el último cambio. Cuando recibió la estafeta los norteamericanos iban en quinto lugar, Bob remontó y acabó en primera posición colaborando a su vez a que el equipo estadounidense batiera el récord del mundo.
La nota más dramática de los juegos la puso el judo japonés. El deporte nacional sumió a todo un pueblo en la tristeza y en la vergüenza más absoluta, cuando su gran estrella Akio Kaminaga caía al tatami vencido por el holandés Geesink. El impacto de esta derrota fue tan profundo que provocó hasta suicidios entre los nipones que lo vieron como una humillación internacional.
Pero e l gran escándalo de Tokio 1964 provino de atletas de los entonces llamados "países del Este", ante la duda del verdadero sexo de algunos de sus deportistas. La "competidora soviética" Tamara Press, quien ganó las pruebas de lanzamiento de bala y disco, cuya apariencia era indiscutiblemente masculina, se retiraría de las competiciones un año después sin dar explicaciones y ante el incremento de las suspicacias.
Algo similar sucedió con la hermana de Tamara, Irina, segunda en pentatlón y con la rumana Iolanda Balas, oro en salto de altura. Mientras que la polaca Ewa Klobukowska, bronce en los 100m planos, no superó un control de sexo al año siguiente de los juegos con motivo del campeonato europeo. Confirmando así muchas de las sospechas que ya se tenían.
