| WASHINGTON (AP) Nuevos estudios muestran que la mejor forma de proteger de la influenza a los más vulnerables en la sociedad es vacunar a los niños en edad escolar y a sus padres. Los niños ya encabezan la lista de prioridades del gobierno para vacunación contra la gripe porcina este año porque la nueva variante del virus ataca especialmente a menores. Eso es inusual, pues la gripe normalmente es más peligrosa entre los ancianos. Pero el estudio dado a conocer el jueves por la revista Science dice que vacunar a los estudiantes debe ser una prioridad todos los años, porque los niños en edad escolar son los principales diseminadores y sus padres el puente del virus hacia el resto de la comunidad. La idea es que inocular a los diseminadores pudiera crear una especie de capullo protector alrededor de las personas con más riesgo de morir a causa de la influenza. Jan Medlock, biólogo matemático de la Universidad Clemson, preparó un modelo de lo que sucedería si un virus como los que causaron las pandemias de 1918 y 1957 azotase en la actualidad. Probó numerosas estrategias de vacunación contra virus de diversa virulencia para ver cuál daría el mejor resultado con la menor dosis de vacuna. En inviernos típicos, Estados Unidos tiene entre 85 millones y 100 millones de dosis. Si al menos 40 millones de dosis están disponibles, entonces vacunar a los menores de entre 5 y 19 años y a sus padres le da a la sociedad la mayor protección, dicen Medlock y la coautora del estudio, Alison Galvani, de la Universidad de Yale. En un ejemplo, usando una hipotética variante del virus de influenza tan mortal como el notorio virus de 1918, el modelo predijo que las muertes se reducirían a la mitad si solamente personas de esas edades son vacunadas, comparado con vacunar solamente a las usuales: personas mayores de 50 años y menores de 5. Los especialistas de influenza se están concentrando cada vez más en los niños. El estudio "es consistente con la evidencia de que" los niños en aulas atestadas se comportan como fábricas de gripe, dijo el epidemiólogo John Brownstein, de la Universidad de Harvard y del Hospital de Niños de Boston. Brownstein ha estudiado los casos de influenza en el área de Boston y encontró que los barrios con mayor población de niños son donde primero ataca el virus y donde lo hace con más fuerza. Cada incremento de 1% de la población infantil causa un incremento de 4% en las visitas de adultos a las salas de emergencia. |