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Argentina: La oposición aprovecha su oportunidad

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Mauricio Macri, alcalde de Buenos Aires, ex presidente de Boca Juniors -el club de fútbol más popular de Argentina- y posible candidato al 2011.

Hugo Muleiro
Buenos Aires, Argentina

La oposición en Argentina está enfrentando con dificultades el año electoral, para la renovación del congreso en octubre, por la cantidad significativa de dirigentes que quieren tener la oportunidad de posicionarse para los comicios presidenciales de 2011, lo que diversifica no tanto el discurso, unánime en el rechazo a la gestión de Cristina Fernández, pero sí determina los movimientos sobre las alianzas.

Los legisladores justicialistas (peronistas) que responden al gobierno son mayoría en las cámaras de diputados y senadores, y los dirigentes de la oposición coinciden en que sólo se podrá pensar en conquistar la presidencia en 2011 si esa fuerza es reducida significativamente en octubre.

Pero la renovación de la mitad de la Cámara de Diputados y de un tercio del Senado es a la vez concebida como una oportunidad de oro por los varios dirigentes que quieren ser "presidenciables".

Fuerzas de centro, liberales, de centro-derecha y derecha, incluidas las que también se sienten parte del justicialismo, el movimiento que fundó Juan Domingo Perón a mediados del siglo XX, encuentran coincidencias en su rechazo a las políticas oficiales, pero "si las ambiciones presidenciales son más fuertes que los acuerdos políticos, el kirchnerismo recibirá un gran favor de todos nosotros", advirtieron fuentes de la coalición cívica, una conjunción de partidos encolumnados detrás de la ex candidata presidencial Elisa Carrió.

Kirchnerismo. Esa es la palabra que define al peronismo netamente oficialista que respalda incondicionalmente a la presidenta y, dentro del partido, se encolumna con su esposo y predecesor, Néstor Kirchner.

Esa sucesión en la jefatura del Estado motiva una de las críticas más constantes, al punto que muchos opositores intentan minimizar la conducción del gobierno por parte de Cristina Fernández hablando permanentemente de "matrimonio presidencial" y de "matrimonio gobernante".

La crisis económica mundial empezó a corroer los índices de aceptación del gobierno, ya disminuidos entre sectores vastos de las capas medias y altas de la población durante el conflicto prolongado con los productores del agro, en 2008, cuando Fernández intentó aumentar los impuestos a las exportaciones del agro.

Aquel hecho dio justamente surgimiento a un "presidenciable", el vicepresidente Julio Cobos, originario del partido Radical de los ex mandatarios Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, diezmado por las crisis que asolaron a esos dos gobiernos. Cobos recogió la simpatía de la población que apoyaba al agro cuando como jefe del Senado desempató la votación sobre esos impuestos, y causó lo que es hasta hoy la derrota política más dura del oficialismo.

Cobos construye su espacio propio en varios distritos, con fuerza dispar, pero seguro -dijeron sus allegados- de que tendrá que ser llamado a una mesa como interlocutor principal cuando los demás opositores quieran diseñar movimientos para los comicios presidenciales.

Carrió, quien está denunciando a Néstor Kirchner como jefe de una asociación para delinquir, hace de la reivindicación de la "institucionalidad republicana" su eje para estar presente siempre en los medios de difusión, algo que otros opositores que piensan en tenerla como aliada miran con recelo, al adjudicarle un tono altisonante o apocalíptico.

A tal punto Carrió pone en duda el manejo de las instituciones que anunció recientemente que pedirá que las elecciones de octubre cuenten con observación de la Organización de Estados Americanos, una posibilidad que sólo puede ser gestionada por los estados.

Pero Carrió no está sola en esta clase de objeción. El ex legislador nacional del radicalismo Ricardo Lafferriere, que trabaja para que ese partido recupere presencia nacional propia, dijo que en el gobierno "no existen respuestas a los problemas globales"

El dirigente elogió el plan de estímulo económico del presidente estadounidense, Barack Obama, que aprobó el senado, alabó el debate que hubo por ello, y lo contrastó con las acciones de la presidenta, de quien dijo que pretende "emular ese plan vendiendo heladeras (refrigeradores), planchas y cocinas financiadas a tasas de liquidación". La referencia es a un anuncio de la mandataria de un plan de incentivación a la compra de electrodomésticos.

Lafferriere, como le gusta expresar a muchos otros adversarios del gobierno, habla de "la pareja gobernante".

El alcalde de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, "patrón" del club Boca Juniors y ex presidente de ese club, uno de los más populares del país, es también una referencia permanente para las elecciones presidenciales. El insistió días atrás en que no se pueden pensar acuerdos políticos anteponiendo las aspiraciones personales, pero todos sus movimientos, dicen sus socios eventuales, están hechos calculando los espacios que cada posible competidor en 2011 pueda ocupar.

Macri le critica al gobierno no ayudar a los empresarios, no darle al agro cuanto reclama, no abrir el país a los inversores extranjeros, no modernizar y ser arbitrario en el uso de los fondos públicos. Profesa fe en el neoliberalismo, sobre el cual en el país abunda una noción siniestra después de la presidencia de Carlos Menem (1989-1999), y por eso trata de matizarla con compromisos sobre políticas sociales.

El alcalde y empresario está en diálogo en estos días con otro "presidenciable", Felipe Solá, peronista pero ex kirchnerista. El también dejó al oficialismo cuando, buscando respaldo en sectores medios y altos, votó contra el aumento de impuestos a las exportaciones agrarias. Fue gobernador de la provincia de Buenos Aires, el estado argentino más fuerte económica y políticamente, y su gestión dejó una buena imagen, en la que se basa para la construcción a escala nacional de su imagen.

Macri y Solá se prodigaron elogios en estos días, en tanto Carrió, que en su momento también estuvo en conversaciones con el alcalde de Buenos Aires, está alejada de él y, en lugar de los elogios de otrora, ahora se deslizan críticas.

En tanto, hay radicales con Carrió, los hay con Cobos, los hay con Macri, los hay con el gobierno, pues no acompañaron hasta hoy al vicepresidente en su paso a la oposición, así como hay socialistas opositores y otros oficialistas.

Si cada uno de estos sectores va a la caza de votos para sí mismo, dijeron dirigentes de la Coalición Cívica, el oficialismo tendrá como adversario por vencer sólo a la crisis económica. A un ritmo de crecimiento promedio superior a 8 por ciento anual del Producto Interno Bruto, la presidenta y su partido podían parecen invencibles. El crecimiento de 2008 ya acusó el impacto de la última etapa de ese año y concluyó con 7,1 por ciento, y el índice descenderá inevitablemente con el transcurrir de 2009.

Aunque acusado de una administración arbitraria y hasta torpe de los fondos públicos, de carecer de una política para afrontar la crisis, de hacer malas elecciones en la política exterior, el gobierno se las arregló hasta estos días para que no haya despidos masivos en la industria, que sigue en buena parte satisfecha con el objetivo oficial de hacer del fortalecimiento de ese sector la prioridad, inclusive sobre el agro, y la llave maestra para que Argentina deje de una vez de ser mera promesa de país desarrollado, fuerte y estable.

Hugo Muleiro es periodista de temas internacionales. Docente de Comunicación en Argentina, publicó dos ensayos sobre el manejo de la información.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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