Terra
Terra
 
 

Terra Magazine

› Terra Magazine › Columnistas › Hugo Muleiro

Argentina, concentrada en sí misma

Getty Images
"Argentina se mira a sí misma y debate sus dilemas", resume Muleiro sobre los intereses de Argentina en la Cumbre de las Américas.

Hugo Muleiro
Bueno Aires, Argentina

La presidenta argentina, Cristina Fernández, llegará a la cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago mientras su gobierno y la oposición política, y en verdad el país en su totalidad, está totalmente concentrado en sí mismo, con los esfuerzos puestos en la campaña para las elecciones legislativas de junio y afrontando los efectos de la crisis económica mundial.

Vea más:
»»» Los datos básicos de las Cumbres de las Américas

Rara vez en Argentina la política exterior es eje central de los debates políticos y no es la excepción este período, en el que además la llegada al poder de Barack Obama atenuó los tonos de diferenciación que la presidenta Fernández, y su esposo y predecesor, Néstor Kirchner, empleaban con George W. Bush.

Argentina y Estados Unidos coincidieron a comienzos de abril en la proclamación de propósitos comunes para el continente y, en el andarivel de los vínculos bilaterales, llegan a la cumbre de Puerto España sin motivos visibles para una fricción directa.

Como muchos otros mandatarios regionales, Fernández estuvo a comienzos de año en Cuba, y su gobierno apoya los movimientos continentales para que Obama introduzca cambios en ese conflicto, como de hecho comenzó a hacer con el anuncio de levantamiento de algunas restricciones para remesas y viajes.

Como muchos otros mandatarios regionales, Fernández centra sus expectativas para Trinidad y Tobago en un diálogo directo con Obama, lo que internamente juega como una especie de termómetro del lugar que el país ocupa en el concierto internacional: al cabo de la cumbre, serán infaltables en la prensa local las comparaciones simplistas, en primer lugar con el presidente brasileño, Luiz Lula da Silva.

En tanto, muchas de las definiciones y medidas económicas del jefe de la Casa Blanca ante la crisis económica expresan un cuerpo de ideas al que la presidenta Fernández y la doctrina más clásica de su partido, el Justicialista (peronista), defienden desde siempre: un estado activo y presente, con intervención fuerte, para atenuar desequilibrios y auxiliar a los sectores más desprotegidos de la población.

Desde mediados de 2008, la presidenta condena a la especulación financiera como causante de la debacle mundial, y sus postulados sobre la necesidad de controles y regulaciones sintonizan perfectamente con las definiciones del mandatario norteamericano.

En ese clima de coincidencias se reunieron a comienzos de mes en Washington los cancilleres, Hillary Clinton y Jorge Taiana. Fue una reunión apacible, en la que se habló de la aplicación efectiva de las resoluciones adoptadas el primero de abril en Londres, en la cumbre del Grupo de los 20, en la que Argentina participó junto a otros países de desarrollo intermedio.

Sin embargo, de allí surgieron algunos matices que dejan ver uno de los propósitos de la presidenta en la reunión de Trinidad y Tobago.

El embajador argentino en Washington, Héctor Timerman, informó que le fue explicada a Hillary Clinton "la expectativa que tenemos para Trinidad y Tobago, de que la región está conformada por individualidades, no somos un bloque único, sino que cada país tiene sus ideas, sus intereses y sus agendas particulares".

Y amplió la postura de Buenos Aires: "Lo importante es que la administración de presidente Obama entienda que cada país tiene una agenda bilateral con Estados Unidos y con cada uno de los países en sí mismo, y que no puede juntarse en un solo bloque".

Timerman dijo entonces que la delegación argentina recibió de Clinton el mensaje de que Obama se propone enmendar el "error" estadounidense de interpretar que "una sola voz expresa a toda la región".

El conflicto con el agro, el impacto de la crisis económica, la situación de seguridad interna, están hace muchos meses al tope de la agenda de los asuntos que más preocupan en Argentina, a lo que se agregan en las últimas semanas las dificultades enormes que oficialistas y opositores tienen para conformar listas de candidatos a legisladores que posicionen bien a unos y a otros para la votación de junio.

En suma, la política exterior no se discute. En su momento, una parte significativa de la oposición, encarnada en el partido UCR del ex presidente Raúl Alfonsín, en la Coalición Cívica que encabeza la ex candidata presidencial Elisa Carrió, y en el partido Pro del alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, puso énfasis en criticar la cercanía de Néstor y Cristina Kirchner con Venezuela.

Los acuerdos comerciales, financieros y de integración económica con ese país fueron planteados como contraproducentes para Argentina en el escenario internacional y sobre todo en la relación con la Casa Blanca cuando estaba en manos de Bush, pero ahora esa postura parece haber quedado desactualizada y, a la vez, no son pocos los empresarios argentinos que tienen interés en los entendimientos con Venezuela, a raíz de sus exportaciones e inversiones en el sector de los alimentos.

Cristina Fernández asumió el 10 de marzo de 2007 y dos días después recibió uno de los ataques más duros de su vida política, cuando por vía de la fiscalía federal de Miami autoridades estadounidenses deslizaron la acusación de que su campaña había recibido financiamiento de Venezuela, en el muy sonado y publicitado caso del empresario Guido Antonini Wilson.

La mandataria habló entonces de "basurales de la política internacional", al atribuir la difusión de la versión, muy festejada por sus opositores, al disgusto del gobierno de Bush por su ratificación de la relación con Venezuela -Chávez había asistido a su asunción-, a su apoyo al Banco del Sur y al Mercosur, a su interés por una solución pacífica al conflicto armado interno colombiano.

Superar ese estado de enfrentamiento entre los dos países fue casi imposible mientras Bush estuvo en la Casa Blanca, apenas hubo unos acuerdos para bajar la tensión, pero con la llegada de Obama el acercamiento se facilitó.

En tanto, las críticas principales a Néstor Kirchner y Cristina Fernández radicaban en atribuirles el no propiciar condiciones favorables para los inversores extranjeros, pero al compás de la crisis y de las sospechas generalizadas sobre los movimientos de capitales nadie se atreve ahora a mantener en alto esos estandartes.

Argentina se mira a sí misma y debate sus dilemas. El gobierno acompañará, sin duda, los reclamos que Obama recibirá en Trinidad y Tobago respecto del bloqueo contra Cuba, las proclamaciones generales sobre un trato igualitario entre todos los participantes, las valorizaciones sobre el diálogo, las evocaciones sobre el respeto a la diversidad de cada uno. Y luego volverá a lo suyo.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

Terra Magazine

Terra Magazine América Latina, Vea las ediciones en español