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La amenaza suiza

The New York Times
Paul Krugman

Paul Krugman
De The New York Times

Fue la metedura de pata escuchada en todo el mundo. En un editorial que denunciaba los planes demócratas de la reforma de salud, el Investor's Business Daily intentó atemorizar a sus lectores declarando que en Reino Unido, donde el gobierno administra la asistencia a la salud, el físico minusválido Stephen Hawking "no tendría posibilidad", porque el Servicio Nacional de Salud consideraría su vida "esencialmente inútil".

A Hawking, que nació en Reino Unido, vivió allá durante toda su vida y es bien atendido por el Servicio Nacional de Salud, no le causó gracia.

Fuera ser repugnante y burro, el editorial pasó los límites. El Investor's Business Daily quería hacer creer que la asistencia Obama transformaría los EE.UU. en Reino Unido, o en una versión fantasiosa y distópica de Reino Unido. Los escandalosos en la radio y en Fox News querían que usted creyera que el plan es transformar a los EE.UU. en la Unión Soviética. Sin embargo, la verdad es que los planes, hablando de una manera más amplia, transformarían a los EE.UU. en Suiza, que incluso puede ser ocupada por colonos de suspensorios y devoradores de queso suizo, pero que no me pareció ser un infierno socialista la última vez que lo verifiqué.

Vamos a hablar sobre la asistencia a la salud en el mundo avanzado. Todos los países ricos, excepto los Estados Unidos, garantizan la asistencia básica a todos sus ciudadanos. Existen, sin embargo, grandes variaciones con relación a cuestiones específicas, con tres principales abordajes.

En Reino Unido el propio gobierno administra los hospitales y emplea a los médicos. Todos ya escuchamos historias asustadoras sobre cómo funciona eso en la práctica; esas historias son falsas. Como en cualquier sistema, el Sistema Nacional de Salud tiene problemas, pero en general parece ofrecer una buena asistencia gastando apenas cerca del 40%, de lo que nosotros gastamos, por persona. Incluso, nuestra Veterans Health Administration (Administración de Salud de los Veteranos), que es administrada de forma similar a la del servicio de salud británico, también logra combinar asistencia de calidad con bajos costos.

La segunda ruta, que lleva a la cobertura universal, deja la asistencia a la salud en manos privadas, pero el gobierno paga la mayor parte de las cuentas. Es así que Canadá y, de forma más compleja, Francia lo hacen. También es un sistema conocido por la mayoría de la población de los EE.UU., ya que algunos de nosotros, que todavía no están en Medicare, tienen padres y parientes que están.

Una vez más, escuchamos muchas historias de horror sobre esos sistemas, siendo que gran parte de ellas es falsa. La asistencia a la salud en Francia es excelente. Los canadienses con enfermedades crónicas están más satisfechos con su sistema que los ciudadanos de los EE.UU. con el suyo, y Medicare es muy popular, como fue probado por la tendencia de protestas municipales que demandan que el gobierno mantenga sus manos lejos del programa.

Finalmente, la tercera ruta, que lleva a la cobertura universal, cuenta con empresas privadas de seguro, utilisando una combinación de reglamentación y subsidios para garantizar que todos tengan cobertura. Suiza nos da el ejemplo más claro: todos pagan un seguro. Siendo que los asegurados no pueden ser discriminados con base en sus históricos médicos o enfermedades preexistentes; además de eso, los ciudadanos de baja renta reciben una ayuda del gobierno para pagar sus pólizas.

En EE.UU. la reforma de la salud de Massachusetts sigue, más o menos, el modelo suizo; los costos están quedando más altos que lo esperado, pero la reforma redujo significativamente el número de personas sin seguro. La forma más común de seguro de salud en los EE.UU., la cobertura derivada del vínculo laboral, en verdad tiene algunos aspectos "suizos": para evitar que los beneficios sean tributables, los empleadores deben cumplir reglas que efectivamente impiden la discriminación con base en históricos médicos y subsidian la asistencia a los trabajadores de baja renta.

De esa forma, ¿dónde se encaja la asistencia Obama en todo eso? Básicamente es un plan para transformar a los EE.UU. en Suiza, usando la reglamentación y los subsidios para garantizar la cobertura universal.

Si fuéramos a empezar del cero, probablemente no hubiésemos elegido este camino. La verdadera "medicina socializada" ciertamente costaría menos, y una extensión directa de la cobertura como la de Medicare para todos los ciudadanos de los EE.UU. probablemente sería más barata que tener un sistema al estilo suizo. Es por eso que otros y yo creemos que una opción verdaderamente pública compitiendo con los aseguradores privados es de importancia extrema. De otra forma, los costos crecientes podrían fácilmente solapar el esfuerzo como un todo.

Sin embargo, un sistema al estilo suizo, de cobertura universal, sería una gran mejora en comparación con lo que tenemos actualmente. Y ya sabemos que este sistema funciona.

Entonces, podemos hacer eso. En este punto, todo lo que está en el camino de la asistencia universal a la salud en los EE.UU. es la ganancia del complejo médico industrial, las mentiras de la máquina de propaganda de la derecha y la credulidad de electores que creen en esas mentiras.

CORRECCIÓN: En la columna La eutanasia republicana afirmé erróneamente que el Senador Johnny Isakson fue el responsable por una cláusula en un proyecto de ley de la Cámara de Representantes que permitía que Medicare pagara por un consejo voluntario de "fin de vida". En verdad, es el responsable por una cláusula en un proyecto de ley del Senado que permitiría que un programa gubernamental diferente, recientemente creado, pagara por ese consejo.

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