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Reproducción
Humberto Vega, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Central de Chile.
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Paul Walder
Santiago, Chile
La economía chilena, que durante la década pasada se exhibió como el gran modelo para Latinoamérica, ha entrado de lleno a compartir los malestares de la crisis global. Problemas por el encarecimiento de la energía, repunte de la inflación, pérdida de vitalidad económica con aumento de la tasa de desempleo. Un conglomerado de penurias que ha llevado al gobierno a admitir que el trance es duro: mientras el ministro del Interior ha llamado a los chilenos a "apretar los dientes" para enfrentar la crisis, el titular de Hacienda los insta "a remar".
Hay todo tipo de interpretaciones para la crisis global que inunda la economía chilena. Pero hoy, todas se parecen en cierto aspecto: no son optimistas. Otras, son francamente pesimistas. Las hay también más equilibradas, como la del decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Central, Humberto Vega. El economista, autor del libro En vez de la injusticia: un camino para el desarrollo de Chile en el siglo XXI, aun cuando observa y describe con toda crudeza la crisis actual, la que podría poner en jaque al modelo exportador, y estima que es también el momento de la reflexión, de la discusión teórica y política sobre el futuro económico chileno. Vega tiene su propuesta, cuyos ejes comparte en entrevista con Terra Magazine, que ha sido ya escuchada con interés por no pocos actores políticos. Las cosas parecen estar cambiando.
Terra Magazine: En estos momentos hay una serie de variables externas e internas que afectan el devenir económico. ¿De todos estos desequilibrios en la economía chilena -como bajo crecimiento, inflación, aumento del desempleo- cuál es a su juicio el más nocivo?
Humberto Vega: Cuando se hace coyuntura económica se tiene que preguntar cuál es el problema central de la coyuntura ante el cual se organizan todos los otros proyectos. Y en este caso, es el sistema de precios a nivel mundial. Porque hoy día la irrupción de China e India y la alteración de la relación entre bloques importantes -Estados Unidos, la Unión Europea- hace que se alteren los niveles y composición de las demandas de bienes; por tanto, las relaciones de valor entre los bienes cambian. Es lo que se llama sistema de precios. Este es el problema, más la política estadounidense y sus tremendos desequilibrios, que le echa combustible a esta mezcla tan inestable.
Terra Magazine: ¿Cómo se replica, reproduce o amplifica este problema en la economía chilena?
Humberto Vega: Aquí los precios de la energía no cambian por el movimiento de la oferta y la demanda interna. Eso es claro. Los precios del petróleo cambian por las oscilaciones de la economía mundial. Por tanto, los problemas de energía y el encarecimiento que tiene todo el sistema productivo chileno es porque aumentan los costos para producir y los costos para el consumo normal. Por tanto, los otros bienes que no son energía, en relación con la energía, valen poco. Salvo el cobre, que vale mucho. Pero resulta que los alimentos comienzan a valer más en el mercado mundial, y los alimentos que nosotros no producimos internamente, comienzan a tener problemas. Además, estos desequilibrios en la economía norteamericana y la oferta excesiva de dólares hacen que el precio de la moneda americana baje. Eso para los exportadores es un efecto muy desfavorable porque el trabajo chileno no puede ser remunerado como corresponde. Todos los problemas derivan del sistema de precios, y los valores de los ingresos, ya sean utilidades o salarios, también se alteran en esta relación.
A Chile le pasó algo parecido cuando se alteró el sistema mundial de precios tras la Primera Guerra Mundial. Por cambios tecnológicos, el salitre se redujo a una cuarta o sexta parte de su valor. Por tanto, el país se desplomó cuando los ingresos públicos cayeron en un 85 por ciento.
Terra Magazine: Pero en estos momentos el precio del cobre, que puede ser hoy lo que fue el salitre aunque en otra proporción, está alto...
Humberto Vega: Aunque el cobre esté alto, hay otros bienes que ven alterado su valor. Cuando se altera el sistema de precios lo que está en cuestión es la estrategia de desarrollo y de crecimiento económico. ¡Ese es el problema! Dónde se orienta el trabajo, la iniciativa empresarial. Chile es un país extremadamente inserto en la economía mundial. Pero como la globalización nos cambia, claramente, las condiciones, lo que hay que hacer es preparar el sistema productivo, de trabajo humano, para estas nuevas condiciones.
Terra Magazine: El gobierno y el Banco Central han adoptado ciertas medidas para hacer frente al problema. ¿Lograrán aminorar los efectos?
Humberto Vega: Aquí hay gente que hace un análisis equivocado, hay un falso problema. Es creer que el problema es la inflación interna. Aquí se van a producir tremendos errores en política económica porque hay un mal diagnóstico. Porque subiendo la tasa de interés y bajando la demanda interna no voy a bajar el precio internacional del petróleo. ¡No lo voy a bajar! Esa medida lo único que va a hacer es reducir la capacidad de endeudamiento de los grupos más pobres, del crédito al consumo, del crédito a la inversión, la compra de vivienda, los proyectos de inversión de muchas empresas. Por lo tanto, es reducir el nivel de actividad económico, con efectos negativos.
Terra Magazine: El Banco Central, por mandato, debe frenar la inflación... Pero ¿es necesaria tanta rigidez en la acción?
Humberto Vega: Está obsoleto el enfoque de la ley orgánica del Banco Central. Esa fue la penúltima ley, de diciembre de 1989, dictada por Pinochet. Una ley inspirada por economistas de Chicago y por políticos que desconfiaban de la democracia, que además, y lo más lamentable de todo, es que pensaban que Chile era una economía cerrada. Ellos nunca pensaron el grado de apertura que iba a tener Chile y tampoco los problemas de la globalización.
Terra Magazine: ¿Y no será también que la presión de determinados grupos obliga a tomar esa decisión al Banco Central?
Humberto Vega: Aquí hay otra cosa. En la economía chilena predominan los grupos económicos y las grandes cadenas del retail, de monopolios y monopsonios. Ellos son los que mejor se defienden cuando aumenta la tasa de interés. Cae el empleo, las inversiones y como caen las ventas, caen las utilidades de algunos, pero no de los grandes. Entonces, en todas las políticas restrictivas -como la del final del gobierno de Eduardo Frei y comienzos del de Ricardo Lagos- los que perdieron fueron los pequeños y medianos empresarios. A la vez, uno ve como crecieron los grandes grupos. Eso es lo que ha pasado con la economía chilena. La pregunta es si el BC es conciente al hacer esta política de restricción de demanda en una situación de elevada concentración económica, cuando los únicos que pueden defenderse y ajustarse bien son los grandes y nos los pequeños y medianos.
Terra Magazine: ¿Otra política del Banco Central es la compra de dólares, que de paso al subir su precio también aumenta la inflación?
Humberto Vega: Eso está bien. Lo que pasa es que el valor de lo que reciben los productores de exportación es muy bajo. El proceso exportador es el eje más dinámico de la economía chilena de largo plazo. Si yo veo que las exportaciones me rinden utilidades, yo invierto en eso. Pero si los precios de los productos que exporto están más bajos y además el dólar vale cada vez menos, no invierto, ni contrato trabajadores ni mejoro sueldos. La actividad exportadora cae.
Terra Magazine: ¿Pero encarece el nivel de vida de las personas?
Humberto Vega: No. Los exportadores no son los que castigan el nivel de vida de los chilenos. El dólar hace unos 36 meses estaba a 740 pesos y hoy está a 510. Entonces un exportador que invirtió haciendo un estudio de sensibilidad del proyecto a 740 por dólar, no tiene por dónde hacerlo viable. El dólar tiene que tener algo que lo equilibre.
Terra Magazine: Estamos en un trance complejo, del que podría haber muchos perdedores. ¿Cómo hacer frente al problema externo?
Humberto Vega: Hay que fortalecer el Estado. Si cambia el sistema de precios lo que hay que hacer es una reconversión del sistema productivo nacional. Aquí no hay una proporción entre la magnitud de los problemas y el impacto pequeño y marginal de las medidas económicas que toma el gobierno y el Banco Central.
Terra Magazine: Si se mantiene la actual tendencia, ¿cuál es el escenario más negativo?
Humberto Vega: Lo que más temo es que en este contexto mundial, si no hacemos una fuerte revisión de nuestro sistema productivo y reforzamos la exportación, el modelo exportador pueda colapsar. Hay muchas exportaciones que ya son inviables al precio del dólar y que no atraen más inversión. Eso podría concentrar la inversión en minería. Pero esas son inversiones sólo para los grandes grupos, y no benefician al resto del aparato productivo. Tenemos que repensar la estrategia de desarrollo, el rol del Estado y saber qué impulsar.
Además, hay que combatir la concentración económica. Este es el gran factor que hoy no genera crecimiento, empeora la distribución del ingreso y anula toda posibilidad de innovación y crecimiento de mediano y largo plazo. Creo que hay que reforzar el tribunal de la libre competencia, reforzar la fiscalía económica. Tener un Estado que sea capaz de desconcentrar la economía.
Terra Magazine