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EFE
"UNASUR no puede ejercer presión (sobre el tema de las bases en Colombia). Nos propusimos a discutir el tema, no queremos colocar a nadie en el banquillo de los acusados", dice Marco Aurélio Garcia.
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Marcela Rocha
Terra Magazine
"No creemos que las bases de EE.UU. en Colombia sean una amenaza inmediata", afirma el asesor de la presidencia brasileña para asuntos internacionales, Marco Aurélio Garcia para después criticar la forma como fue anunciada la negociación "bilateral" entre los dos países. Para él, las bases no comprometen la política externa del presidente Barack Obama para América Latina, entretanto, "no son una buena señal".
"Nuestro punto de vista es de desagrado con esa situación", dice.
El asesor destaca aún que la gran preocupación está en "alejar la presencia extranjera de la región". Esto porque, según él, "un buen camino" es resolver las cuestiones de seguridad "entre nosotros", suramericanos.
En entrevista a Terra Magazine Marco Aurélio Garcia, conversa sobre la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), las resoluciones obtenidas como resultado del encuentro ocurrido esta semana. Evalúa también los riesgos ofrecidos por las polémicas bases que Estados Unidos pretenden instalar en Colombia y retoma el cobro por el regreso del presidente depuesto Manuel Zelaya a su cargo.
Lea la íntegra de la entrevista abajo:
Terra Magazine - ¿Cree usted que hizo falta, en la Declaración de Quito, firmada este lunes, día 9, alguna resolución sobre las bases que los EUA pretenden instalar en Colombia? Marco Aurélio Garcia - No. Hicimos un acuerdo de que llamaríamos una reunión entre las cancillerías de los países ya que creemos que no sería adecuado hacer esa reunión sin la presencia del presidente colombiano Álvaro Uribe. Entonces, hubo una adhesión unánime en el sentido de caminar en esa dirección. Fue acrecentado también que, probablemente, tendremos una reunión entre los presidentes en Buenos Aires, Argentina, para la cual invitaremos, evidentemente, el presidente Uribe y todos los demás de la región.
¿La ausencia del presidente Álvaro Uribe en UNASUR y la aproximación de los EE.UU pueden aislar Colombia del resto de América del Sur? ¿Es una manera de deslegitimar a UNASUR?
No creo que esa sea una intención del presidente Uribe. Comprendemos que sería complicado tener la presencia de Uribe en una reunión en Quito, sobre todo teniendo en vista el hecho de que las relaciones diplomáticas entre los dos países están comprometidas. Creo que es perfectamente comprensible que marquemos una reunión entre presidentes, y que a esa comparezca.
¿UNASUR puede ejercer alguna presión para impedir que sean instaladas las bases norte-americanas en Colombia?
UNASUR no puede ejercer ninguna presión. Nosotros nos propusimos a discutir el tema, y una de las cosas que quedó clara, en la intención, incluso en la declaración del presidente Lula, es que no queremos colocar quién quiera que sea en el banquillo de los acusados. La intención es simplemente una invitación a una reunión, en la cual las partes puedan sentarse y conversar con la más absoluta franqueza y clareza para lleguemos a una solución, y no empeorar lo que se ha visto hasta ahora.
Se especula que el presidente se haya ido más temprano también para no tener que discutir la eventual firma de alguna resolución sobre las bases. ¿Usted confirma? ¿Hubo cualquier tipo de indisposición con el recién posesionado Rafael Correa?
Es una mala especulación. Porque Lula estuvo presente en la reunión en que se habló del tema, y se quedó hasta el final. El presidente sólo no compareció a la ceremonia de firma del acuerdo. Avisó entonces al presidente Correa que no podría participar por cuenta del estado de salud de su vice, José Alencar. El presidente ecuatoriano entendió y le agradeció. No hubo, da parte de Lula, ninguna omisión, se quedó hasta el último minuto de la reunión.
¿Las resoluciones sobre salud y economía tendrán efectos de inmediato sobre los países citados? ¿Y en qué consiste el ¿Consejo de Combate al Narcotráfico¿? ¿Cómo se dará su existencia?
Eso, evidentemente, es una cosa que será encaminada del punto de vista práctico. Lo importante era dar constitución a ese proceso. Pero, en el caso del Consejo, tenemos que ver cuál es la estructura de cada país en lo que dice respecto a este tema. Esa cuestión está en el ámbito del Ministerio de Defesa y, en el caso de Brasil, está en el ámbito del Ministerio de Justicia, solo para dar un ejemplo.
¿Como a UNASUR puede obtener resultados en la restitución de Manuel Zelaya a la presidencia de Honduras?
Resultados concretos son muy difíciles de afirmar. Pero ya hubo ayer una clara condena al golpe de Estado y se hizo también un llamado para que el presidente Zelaya sea recolocado de inmediato en sus funciones. Si ese llamado no fue atendido, evidentemente los gobiernos de la región tomarán las medidas, ya anticipadas, de no reconocer a un gobierno que sea oriundo de elecciones presididas por los actuales dictadores.
¿Usted hace objeciones a la presencia militar de los EE.UU en Colombia? ¿Está de acuerdo que faltó un esfuerzo diplomático en informar a los presidentes de la región sobre los términos del acuerdo antes que viniera a público?
Eso, hasta los americanos admiten que fue una falla de comunicación. Por lo menos ellos deberían haber informado sobre este tema. Nosotros no tenemos restricción a la presencia estadounidense. La preocupación que tenemos, y que es compartida por casi todos los países de la región, no dice respecto tanto a la presencia de EE.UU., pero con el hecho de no ser buena la presencia de países ajenos a la región sin que la presencia militar sea pronunciada, como es el caso de esta que se anunció en Colombia.
¿Usted evalúa que esas bases en Colombia comprometen la política externa del presidente Barack Obama para América Latina?
No creo que comprometa, pero no es una buena señal. No es una buena señal porque es algo que podría ser perfectamente evitado. Evidentemente respetamos decisiones bilaterales como es en el caso entre el gobierno de los EE.UU. y de Colombia. Lo que hicimos fue expresar nuestro punto de vista de desagrado con esa situación.
Algunos analistas afirman que la intención es empujar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para las fronteras, casi como una tentativa de Uribe de diluir a las guerrillas. ¿Usted está de acuerdo con esa mirada?
No, no. Creo que el gobierno colombiano tenga desarrollado hasta ahora una estrategia de combate militar a las FARC que ha dejado bajas (en la guerrilla) en los últimos tiempos. No me parece que sea una evaluación adecuada de que sea de interés que atraviesen la frontera, hasta porque nosotros resguardamos nuestras fronteras y los otros países hacen lo mismo. No sería una cosa buena, porque sería la internacionalización del conflicto, lo que no le sirve a nadie.
¿La demora do Congreso americano en escoger un nuevo sub-secretario, hoy Arturo Valenzuela, puede haber comprometido la negociación con Colombia?
Creo que esto es un problema interno del Congreso norteamericano. Cada país tiene su tempo de decisión y no queremos incluir una cuestión que no es, siquiera, del Poder Ejecutivo del país.
Las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela están muy desgastadas. ¿Qué puede hacerse cuanto a eso? ¿Brasil podría actuar como mediador de esta relación?
Nosotros tenemos, en muchas ocasiones en que hay una crisis, como por ejemplo entre Colombia y Venezuela, y entre Colombia y Ecuador. Lo que hacemos es intentar ayudar en el proceso de reconciliación. En las dos ocasiones esperamos que sea posible actuar. Creemos que la negociación y el diálogo diplomático es siempre el mejor camino.
¿Cree usted que las bases americanas amenazan la soberanía de la región?
No creemos ser configurada una amenaza inmediata. Pero si, teniendo en cuenta nuestros principios de alejar la presencia extranjera en la región, se puede resolver las cuestiones de seguridad entre nosotros, es un buen camino.
¿Cómo evalúa usted la evolución del Plan Colombia? ¿Cree, cómo algunos analistas, que él exista con el intento de ampliar una presencia militar en la región?
No tengo nada a declarar sobre el Plan Colombia. Eso es una opción del gobierno colombiano. Opinar sobre eso sería lo mismo que pedir a Uribe que opine sobre el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) en Brasil.
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