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"América del Sur ya salió de la recesión"

AP
"En los últimos 10 o 15 años, América Latina ha reducido su dependencia del mercado estadounidense y ha ido aumentando su dependencia de los mercados asiáticos, en especial de China", afirma Larios.

Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos

América del Sur no sólo ya está saliendo de la recesión, mucho antes que los Estados Unidos o Europa, sino que además se beneficiará a partir de los próximos meses de un segundo ciclo de expansión en el precio de las materias primas impulsado por la demanda asiática. Éste es el análisis de Francisco Larios, jefe de economistas para mercados emergentes de Decision Economics, la firma de Allan Sinaí y una de las consultoras económicas más respetadas y prestigiosas del mundo entero.

Larios pronosticó en charla exclusiva con Terra Magazine que Brasil y Argentina crecerán más del 4% anual en 2010 beneficiados por el plan de rescate impulsado por el gobierno Chino, y que América del Sur entrará, también a partir de 2010, en una etapa de crecimiento acelerado durante la cual se verán pocas o casi ninguna recesión del nivel de las que se experimentaron durante el siglo pasado. Por eso, para el economista, éste es un gran momento para invertir en el sector primario a lo largo de toda la región.

Hay un repunte en la venta de materias primas desde hace algunos meses y sería bueno conocer tu opinión sobre cuál puede ser el impacto en la recuperación económica en América Latina luego de la crisis de las hipotecas basura y el derrumbe de Wall Street.

Yo creo que hay tendencias generales que se pueden observar en todos los países, pero especialmente en los países de Sudamérica y que contribuyen a una recuperación económica. En primer lugar, lo irónico de todo esto es que la recuperación de hecho puede llegar primero a América Latina que a otras partes del mundo. Y que llegará primero por las mismas razones por las cuales la recesión en América del Sur no es tan profunda como en el resto del mundo. América del Sur es una región que a partir de ahora va a sufrir recesiones leves, relativamente, sobre todo en comparación con su propia historia, y en algunos casos ni siquiera va a entrar en recesiones de ningún tipo. Y éste es un panorama muy diferente al que se observa en Europa Central y algunos países de Asia.

¿A qué se debe este cambio?

Lo que ocurrió a finales del 2008 fue un pánico financiero que se tradujo en un shock a las exportaciones, las manufacturas y el crédito al comercio internacional. Esto empujó además hacia la recesión a una parte del mundo que simplemente no iba en dirección hacia una recesión, porque no tenía mayores problemas. Los cortocircuitos no se originaron en los mercados emergentes sino en los Estados Unidos. Y si no hubiese existido el colapso que se produjo a fines de septiembre y octubre, posiblemente este año habría habido crecimiento, más lento eso sí, en la mayoría de los países no desarrollados. Pero sin dudas no se habría producido la recesión que se ha desencadenado en la mayoría de ellos.

Por otro lado, desde el punto de vista del comienzo de la recuperación, hay que comprender que el regreso a la actividad está siendo impulsado a nivel mundial principalmente por un aumento muy rápido y muy grande del gasto gubernamental, pero en particular del gasto gubernamental chino. ¿Y por qué es importante el gasto Chino? Primero porque es de una dimensión enorme. Se estima que podría llegar al 15% del producto bruto interno del país en menos de dos años (unos 660.000 millones de dólares, lo que equivale a dos veces el total del producto bruto interno de la Argentina, por ejemplo). Segundo, porque este gasto está concentrado no sólo en China sino en diferentes partes del mundo en infraestructura física. Y este tipo de gasto es intensivo en materias primas. Esto, ya desde el comienzo de este año, ha llevado a la recuperación en el precio de las materias primas.

A fin de cuentas, todo esto se traduce en una ganancia para Sudamérica, dado que la región es exportadora neta de materias primas. Esto contrasta con lo que sucede en los países Asiáticos que en su mayoría son importadores netos de materias primas y además exportan bienes de capital y productos electrónicos, cosas mucho más sofisticadas que se usan en el gasto de inversión en Europa y Estados Unidos. Claro, como el gasto de inversión en estas dos zonas está deprimido, esto ha generado caídas brutales en la producción de países como Taiwán, Singapur y Malasia. Todos los países pequeños y exportadores de Asia han sufrido mucho más que los países latinoamericanos.

¿O sea que lo que se viene es una segunda ola de crecimiento para los países productores de materias primas?

Pues en realidad lo que pasó es que cuando esa ola venía surgiendo, le puso un piso a la recesión en América Latina. Y ahora está impulsando a la economía de América del Sur de nuevo, antes que por ejemplo a países como Taiwán. Ya lo vemos por ejemplo en el caso de Brasil, aunque también se ve que a Colombia le está yendo bien, lo mismo que Perú. Incluso Argentina podría haber estado mucho peor en 2008. Y Chile, que sí tuvo una recesión, no se vio tan afectado como otras partes del mundo.

¿Hay un beneficiario central de este segundo boom de las materias primas?

Pues creo que principalmente América del Sur se beneficiará como región. Y hasta cierto punto América Central. No América Latina en general, porque si tomas el caso de México, por ejemplo, la situación es diferente. México ya no es un país cuyas exportaciones en materias primas sean intensivas. En una época las exportaciones mexicanas fueron dominadas por el petróleo. Pero hoy en día el petróleo no llega al 12% del total de las exportaciones del país. En lo que se refiere a otros tipos de materias primas, México no depende de ellas y por lo tanto no se beneficia con ellas.

De hecho, México está hundido en la peor recesión de todo el continente porque está conectado a Estados Unidos al menos de tres maneras. Una, a partir de sus exportaciones, que son gran parte manufacturas que en el 80% y a veces el 90% van para los Estados Unidos. Algunos de los sectores más importantes, como el automotriz, pues ya sabemos cómo están en los Estados Unidos. El segundo canal son las remesas familiares, que también llegan de Estados Unidos y también han caído muchísimo. Y el tercer factor es la inversión extranjera directa, que interesantemente ha caído pero no tanto. Por esos tres canales es que México está amarrado a los Estados Unidos y será el país que se recupere más tarde de la crisis, dado que no está dentro del ciclo de las materias primas.

Volviendo a América del Sur, ¿cuáles son las materias primas que están generando mayor tracción en la economía?

Pues todas, pero yo diría que sobre todo aquellas que están relacionadas con la construcción física: cobre, acero, hierro. Esas materias primas tienen por delante un buen ciclo. Y ya lo hemos visto en el cobre y el níquel, que a pesar de que cayeron por la crisis ni siquiera podemos decir que se hayan hundido a los niveles que llegaron en otras recesiones. Se mantuvieron en niveles relativamente altos. Yo creo que esto es posiblemente un paralelo con las economías de la región, que se han desacelerado, han caído algunas, pero no han sufrido un colapso como sí sufrieron en otras ocasiones.

A nivel de desarrollo industrial, ¿no es un problema que las manufacturas vuelvan a ganar tanta importancia? Pues, de hecho, sabemos que a nivel interno las economías crecen cuando se extiende la cadena de agregación de valor. Y si las economías de la región se mantienen en el ciclo de las materias primas, las economías terminan por no desarrollarse y madurar.

Pues, en realidad de lo que estoy hablando en este momento es de un movimiento cíclico. Estoy describiendo el primer movimiento de la fase de recuperación. Este es el primer impacto del programa de inversión chino, que es además lo que marca el punto de partida de la recuperación de la economía mundial. Es el comienzo del final de la crisis. Irónicamente, este programa beneficia más rápido y más directamente a América del Sur que a cualquier otra región. ¿Por qué? Por el efecto que tiene sobre la producción de materias primas. Pero ese es apenas el comienzo, pues una vez que se empiece a restablecer el comercio internacional y la financiación a las exportaciones, y una vez que se reactive la demanda china y haya señales de recuperación en otras partes, las manufacturas comenzarán a recuperarse también. Incluso en Asia, si uno ve lo que va ocurriendo con las manufacturas allá, que cayeron brutalmente, también desde enero, febrero y marzo ya ha comenzado una subida que todavía está a niveles por debajo del año pasado. Pero la subida es clarísima.

De hecho, las manufacturas también han comenzado a rebotar. Y eso posiblemente se acelere en los próximos meses, antes de fin de año, dado que lo que ha ocurrido durante la crisis es que casi se agotaron los inventarios. Los inventarios, los stocks, están a un nivel mínimo. Pero una vez que la demanda comience a recuperarse, las empresas van a necesitar aumentarlos para hacer frente a la demanda y las potenciales compras. Sin dudas, eso va a contribuir a que las manufacturas repunten una vez más. Y eso se va a sumar además a los planes de incentivo que en muchas partes del mundo se están dando para el consumo.

¿Podemos esperar que América del Sur salga antes de la crisis que los Estados Unidos?

Es que ya está saliendo. La caída en los últimos tres meses de 2008 fue abrupta y repentina, dado que hasta el momento no había problemas domésticos en ninguna de estas economías que pudiesen llevar a una recesión. Luego, a partir del primer trimestre de este año, aunque se continúa en niveles inferiores al año pasado, de mes a mes la tendencia es hacia arriba. O sea que las empresas están empezando a producir más y los consumidores poco a poco se van recuperando del susto y van comenzando a aumentar sus gastos. En 2010 se van a ver números positivos en el crecimiento del producto bruto interno de todos los países de América del Sur, y en algunos casos crecimientos muy fuertes, debidos a un muy fuerte efecto rebote.

¿Qué estimaciones de crecimiento tienen para el año que viene? Pienso sobre todo en las dos economías más fuertes de América del Sur que son Brasil y Argentina.

Brasil fácilmente crecerá entre el 4.5% y el 5%. En algunos trimestres se va a ver un crecimiento mayor e incluso es posible esperar un aumento del PBI aún mayor al 5%, dependiendo claro de cómo evolucionen las condiciones externas. Argentina quizás crezca un poco menos. Pero el problema con Argentina es doble, porque por un lado hay una incertidumbre bastante grande en relación con las estadísticas, que ya todo el mundo conoce. Pero en los números oficiales, Argentina podría crecer fácilmente 4% y aún más. Y si no crece más es debido a problemas internos y no por la crisis. A fin de cuentas, el año que viene tendrá a su favor el aumento en los precios de las materias primas y la reactivación de Brasil, más el estímulo fiscal que también se está dando allí.

¿Consideras que es un momento para invertir en las economías emergentes sudamericanas, entonces?

Absolutamente, claro. Pero hay que mantener los ojos abiertos ante los riesgos que hay en cada uno de estos países. Brasil, sin embargo, tiene un riesgo muy controlado y es un país que promete mucho en términos de rendimiento.

¿En qué sectores aconsejaría invertir?

Depende de la perspectiva que uno tenga, pero yo creo que cualquier tipo de recuperación que se vaya a dar en estos países en los próximos años será un crecimiento en el que los segmentos domésticos de la economía van a tener mayor importancia que la que tenían antes de la crisis. El comercio mundial va a tener que pasar por una transición durante la cual no habrá un crecimiento tan acelerado. Y los segmentos domésticos van a adquirir más importancia, no sólo en América del Sur sino también en Asia. Es la otra cara de la moneda de lo que ocurre en Estados Unidos, en donde la economía doméstica va a estar más apagada y el sector externo será el pondrá en movimiento a la economía.

Por eso yo buscaría invertir en el sector doméstico de la economía de América del Sur, en primer lugar. Y más a corto plazo en los sectores que tienen que ver con el gasto del plan de estímulo, como la construcción. O en los sectores financieros, a los que les ha ido muy bien, porque no sólo se beneficiarán de la recuperación sino también de la caída del riesgo de América Latina, además de las tasas bajas. El sector doméstico, el financiero, la construcción y los sectores ligados a la producción de materias primas serían mis elecciones.

¿Crees que las tasas seguirán bajas? ¿No habrá una puja inflacionaria si las economías regionales comienzan a moverse a un ritmo tan acelerado?

Las tasas de referencia van a seguir bajas por lo menos un año más. Pero yo creo que no estamos para nada cerca de un rebrote inflacionario. Hay mucha capacidad ociosa y eso contribuye a mantener los costos de producción bajos y la inflación baja. Además, se viene de un período en el que los bancos tendrán una mayor credibilidad. De hecho, parte de lo que ocurrió en América Latina fue que los bancos centrales fueron los últimos en reducir las tasas de interés. Dudaron mucho por la historia de la región y porque no se esperaban además un golpe como el que se vino.

Para que se empiece a dar una ola inflacionaria de nuevo no basta con que la economía crezca al 5%. Habría que cerrar esa brecha que hay entre el potencial de la economía y lo que se está produciendo y eso tomará algún tiempo. Además yo creo que si el problema inflacionario se diese mañana en los Estados Unidos, en América Latina recién afectaría la semana próxima, para poner un ejemplo. No debe haber alarma en este momento, porque hay capacidad ociosa y porque además la mayoría de estas economías ya venía creciendo en condiciones no inflacionarias. Además, en algunos casos en los que sí hubo inflación, ésta se debió a la burbuja de las materias primas, una burbuja que no creo que se repita en el futuro cercano. Además, los tipos de cambio han tendido a apreciarse, lo que también ayuda a mantener la inflación bajo control.

Por otro lado, parecería que la burbuja de la que hablas fue relativamente bien aprovechada por los países del sur, que en muchos casos crearon fondos anti cíclicos que han permitido sobrellevar mejor la recesión mundial, ¿no es así?

Es correcto. Por primera vez en muchísimas décadas comienza a haber al menos en algunos países latinoamericanos la posibilidad de hacer políticas anti cíclicas. Porque las finanzas públicas están en una posición estable. De hecho, uno de los contrastes más grandes que se verá en los próximos dos o tres años, es que las finanzas públicas en muchos de los países emergentes de América Latina estarán mejor que las finanzas públicas de los países desarrollados. América del Sur está mucho mejor en ese sentido que Europa y los Estados Unidos.

¿Esto rubrica de alguna manera el fracaso de las políticas recomendadas por el Consenso de Washington durante los años 90?

Bueno, yo creo que más bien alguien que defienda al Consenso de Washington -y yo no lo estoy defendiendo- diría que al contrario, esto prueba que el consenso contenía elementos positivos, porque las economías que antes tenían problemas fiscales en América Latina hoy ya no los tienen. Y eso, diría esta persona, tiene que ver con haber reducido el peso del estado en estas economías.

Pero yo creo que este debate se muere ya no por lo que pasa en América Latina sino porque la noción de reducir al estado y desregular, quitándole restricciones al mercado, ha tenido un impacto tremendamente negativo en Estados Unidos principalmente, pero también en Europa, si se ve lo que ocurrió con el sector financiero durante la última crisis. Ahí es, creo yo, donde cae el Consenso de Washington.

Retomando el tema de las inversiones chinas, ¿crees que América Latina se ha salido de la órbita estadounidense y europea para comenzar a circular alrededor de Asia y en especial de China?

Pues en cierta medida el mundo entero va en esa dirección. En todos estos años, en los últimos 10 o 15 años, América Latina ha reducido su dependencia del mercado estadounidense y ha ido aumentando gradualmente su dependencia de los mercados asiáticos, en especial de China. Sin embargo, éste es un proceso que se ha venido dando a lo largo de varios años, y es un síntoma del peso que ha adquirido China. No nos olvidemos que es una economía que tiene 20 veces el tamaño que tenía hace 20 años. Ha crecido en promedio de alrededor de 9,5% por más de 20 años. El peso mundial de esta economía ha aumentado. Todos dependen de ella. Estados Unidos depende de ella y América Latina no es una excepción. Pero además, yo creo que es posible que América Latina se mueva mucho más rápido en esa dirección porque los chinos activamente buscan materias primas, mercados y clientes. Y sin poder uno referirse a una "órbita" dado que esto pintaría una situación de dependencia que no es realidad, sí hay una relación que de prácticamente cero, ha pasado a ser sumamente importante. A tal punto que hoy las exportaciones de Brasil a China son un porcentaje muy importante de las exportaciones totales de Brasil.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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