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Reproducción
"Tenemos esperanzas de que su llegada a la Casa Blanca signifique que todos los países que tenemos algo que decir seamos escuchados", dice Foxley sobre Obama, el nuevo presidente de los Estados Unidos.
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Ximena Torres Cautivo
Santiago, Chile
El flemático y contenido canciller chileno Alejandro Foxley -ingeniero, doctor en Economía, 69 años- no está para dar ni recibir noticias bomba. Respondiendo a un comentario, toma el camino de la metáfora y declara:
"Creo que hoy en el escenario internacional hay demasiados hechos con características explosivas. Lo que nosotros quisiéramos, aunque suene un poco aburrido, es aportar con una cuota de serenidad que nos permita volver a lo único que sirve: oír al otro y ponerse en su lugar porque en esa actitud está el germen de una sociedad civilizada, tolerante, humanista".
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» Vídeo de la entrevista con el canciller Foxley
Claramente habla del drama ineludible de estos días: el conflicto bélico en la Franja de Gaza, que al momento de esta entrevista, en el duodécimo día de ataques, contabiliza 642 palestinos y 9 israelíes muertos.
Terra Magazine: ¿Cuál es la posición del gobierno y de esta Cancillería frente al tema?
Alejandro Foxley: Estamos preocupados, afectados, cuando vemos las imágenes de Gaza. Hay gente inocente, muchos niños sufriendo, muriendo. Y esto motiva un cierto clamor de la humanidad que llama a los responsables a sentarse en la mesa a hacer lo que corresponde entre seres humanos: dialogar y entenderse. Hablo no sólo como canciller, sino como persona.
Usted se reunió la semana pasada con las comunidades israelita y palestina de Chile, ¿cómo percibió los ánimos?
Quedamos preocupados, porque tradicionalmente estos grupos se han relacionado de manera muy armónica, amistosa incluso. Hoy, sin embargo, las relaciones incluso aquí están tensas.
¿En qué hechos concretos se manifiesta esta tensión?
Prefiero no responder en esos términos y enfatizar en lo positivo. Chile y Brasil son ejemplos de países donde hay comunidades muy grandes de gente de origen palestino y judío que tienen una buena relación y están plenamente incorporados al país. Comparten, hacen negocios, coparticipan en actividades académicas, científicas, sociales, y eso para nuestros países es un patrimonio, un valor que queremos preservar.
¿Esta tensión actual la ve como algo que puede minar ese patrimonio de armonía?
Espero que sean reacciones transitorias, explicables por una situación que está presente cuando prendemos la televisión por la noche y vemos imágenes que a todos nos golpean, y con mayor razón a ellos, que son parte de esos pueblos en conflicto.
Siempre queda la impresión de que se solidariza más con los palestinos que con los israelíes. ¿Cuál es la posición del gobierno y de la Presidenta frente a las dos partes en conflicto?
Toda forma de terrorismo para nosotros es absolutamente condenable y los israelitas que viven en el sur de Israel tiene el mismo derecho que los palestinos que están en Gaza, a vivir en paz, a no ser agredidos y a no tener que lamentar día tras día víctimas inocentes. Eso es un elemento mínimo de humanidad. En el siglo 21 parece extremadamente anacrónico que dos comunidades no hayan logrado resolver sus problemas pacíficamente. El gobierno de Chile piensa que la solución de fondo consiste en que exista un estado de Israel y un estado de Palestina, que ambos aprendan a vivir en conjunto, a cooperar y, por qué no, a proyectarse hacia el resto del mundo con una sensación más de compartir que disputar y destruir.
Visita a Cuba
Canciller, entendemos que no tiene ganas de hablar de la visita a Cuba que hará la Presidenta Bachelet a Cuba en febrero próximo.
No, no¿ No tengo ningún problema en abordar el tema. Hablando de coherencia, nosotros en Chile aprendimos de la experiencia, y fue muy duro. Aprendimos que cuando no se acepta el principio de la diversidad dentro de una comunidad, que cuando empezamos a descalificarnos los que pensábamos distinto, se puede llegar a la violencia y al dramático desplome de la institucionalidad democrática. En esos años algunos de nosotros hicimos una reflexión muy a fondo y comprendimos que la única manera de convivir en paz, en un marco democrático, es aceptando que no todos somos iguales y que pensamos distinto.
En América Latina hay países que tienen caminos diferentes al desarrollo y distintas características en sus sistemas políticos. Nosotros no estamos ni por bloques ni por ejes, por eso quisiéramos que Cuba forme parte integral de la comunidad latinoamericana y del Caribe. Hace un mes dimos una señal en la reunión de Bahía, donde invitamos a Cuba a formar parte del grupo de Río. El viaje de la presidenta Bachelet a Cuba es parte de la aplicación de este principio. Ahora ambos gobiernos estamos viendo los detalles del programa, pero nosotros creemos que es importante tener relaciones normales con un país que forma parte del mismo hemisferio.
Ese principio de tolerancia a la diversidad supongo que se aplica a las relaciones internas, no sólo a las exteriores. ¿Significa que dentro de Cuba la Presidenta podría tomar contacto con los disidentes al gobierno de Raúl Castro?
Respecto de la comunidad nacional, me parece más que legítimo que los distintos sectores políticos de Chile expresen su opinión. Eso es la democracia. Respecto del programa en Cuba, es una visita oficial que va a tener determinadas características, así es que no entraré en la polémica que los partidos políticos en Chile han instalado.
No tendrá encuentros entonces con la oposición cubana, aunque el gobierno crea en el principio general de la tolerancia a la diversidad.
En una visita oficial de Estado, los gobiernos son los que definen el carácter de la visita y uno no trata de imponerle al otro gobierno cuál debería ser el carácter de esa visita. En todo caso, nosotros vemos un futuro a mediano plazo en el cual creemos que Cuba va a tener la oportunidad de una transición. Esa transición tiene más posibilidades en la medida que algunos países de la región tengamos no sólo relaciones normales sino también relaciones de cooperación. Yo he tenido reuniones con el canciller cubano Felipe Pérez Roque, y hemos estado avanzando hacia programas de cooperación en cosas tan concretas como en el sector forestal, acuícola, agrícola¿ En el sector salud ellos tienen avances muy significativos, entonces por qué no hacer un intercambio provechoso de estas experiencias. Cuba además está pasando por una situación muy difícil. En 2008 padeció dos huracanes de gran envergadura, que han destruido cientos de casas. Así es que de nuevo: seamos coherentes. La política exterior de Chile tiene un carácter humanitario. Estamos ayudando en Haití, en otros países, y si Cuba pide colaboración, se la vamos a dar.
Los políticos de su partido, la DC, se han restado de la comitiva oficial a Cuba. ¿Qué pasa con su condición de militante demócratacristiano?
Desde el momento que entré a ser parte del gobierno como Canciller, quedé impedido de actuar con criterios partidistas. Pero que quede claro: respeto lo que la Democracia Cristiana haya decidido sobre esta materia.
Otro tema en que entra en conflicto su condición de Demócrata Cristiano es su apoyo o no apoyo a Eduardo Frei, en su afán de ser el próximo candidato presidencial de la Concertación, ¿tiene Frei su respaldo?
Usted quiere que yo me meta en los temas de la política de todos los días, pero ahí paso.
Le pregunto entonces sobre el recién bajado precandidato presidencial José Miguel Insulza. Desde el punto diplomático, ¿cómo evalúa su gestión a la cabeza de la OEA?
Tengo un enorme respeto por el trabajo que Insulza ha hecho en la OEA. Por ejemplo, hemos hecho en conjunto un programa de cooperación técnica en todos los países del Caribe, administrado por la OEA con excelentes resultados. Y está el hábil manejo de problemas, como el vivido entre Colombia y Ecuador el año pasado. En él la OEA jugó un rol muy fundamental e Insulza personalmente se la jugó y logró bajar la temperatura a un conflicto que en su momento se vio muy grave. Creo que la permanencia de Insulza en la OEA es una muy buena noticia para la OEA, para la comunidad latinoamericana y para él como un profesional muy destacado en el campo internacional.
Por eso debe haber dudado tanto
Eso tiene que preguntárselo a él.
Obama en la Casa Blanca
La imagen de un abogado de color, como se suele decir eufemísticamente, asumiendo la Presidencia de Estados Unidos es para el Canciller chileno ¿un símbolo muy poderoso¿.
A nosotros nos produce una enorme alegría ver que ha sido posible la elección de Barack Obama. Y no es que estemos tomado partido en la disputa política interna de Estados Unidos; simplemente se trata de un reconocimiento valórico de lo que significa que una democracia sea capaz de terminar con la discriminación y los prejuicios. Tenemos esperanzas de que con él se imponga una manera de resolver problemas por la vía multilateral y no la unilateral. Que su llegada a la Casa Blanca signifique que todos los países que tenemos algo que decir seamos escuchados.
¿Cuál es la expectativa de los países latinoamericanos frente a este cambio de mando?
Yo tengo una opinión personal en esto. Creo que Latinoamérica está en un grado de madurez mayor que nunca antes en la historia, y que somos capaces de resolver nuestros problemas por nosotros mismos sin que vengan desde fuera a darnos soluciones, a decirnos lo que tenemos que hacer o a ofrecernos programas asistencialistas.
¿Qué opinión tiene de Hillary Clinton, su flamante colega?
Es una excelente persona. Estuvo en Chile, la conocimos acá, hemos leído sus escritos y seguido su trayectoria. El equipo político de Obama es muy, muy potente. Y da una señal muy poderosa respecto del cambio que representa este gobierno frente a lo que habíamos estado habituados en el último tiempo.
Una breve mirada al vecindario
¿Qué pasará con los camioneros chilenos y sus cargamentos de autos usados que están detenidos en la frontera de Bolivia?
Puedo anunciar que a comienzos de la próxima semana va a estar en La Paz una misión económica que envía esta Cancillería, para dialogar con el ministro de Hacienda boliviano, pidiéndole comprensión respecto de la gente que está siendo perjudicada por esta medida. Fue una decisión muy drástica, rápida, repentina, sin aviso. Esperamos que por lo menos sea considerado un principio de gradualidad en la aplicación de la medida.
¿Está completamente superado el poco donairoso conflicto que suscitó el belicoso general Donayre, de Perú, con sus declaraciones?
Fue un incidente extremadamente inaceptable y desafortunado, así lo hicimos ver, pero no vamos a seguir en el tema. Cuando un Comandante en Jefe del Ejército en servicio activo de un país dice las cosas que dijo el general Donayre, lo único que se puede hacer es reaccionar como reaccionó el gobierno de Chile.
¿Cree que esa reacción contribuyó a su evaluación como el segundo ministro del gobierno con mejor nota en una encuesta reciente, sólo superado por Paulina Urrutia, la titular de Cultura? Se sacó un 5,4.
Ah, no sabía, qué bien. Yo creo que la gente valora la coherencia en el tiempo de lo que uno dice, piensa y actúa. Yo comencé como ministro de Hacienda, después fui senador y presidente de partido y ahora estoy como ministro de Relaciones Exteriores, y siempre he sostenido que en el contexto de la región que hay que mirar al siglo 21 y no al 20, que tenemos que avanzar para la integración y no marcarnos autogoles con disputas muy antiguas que no aportan nada. Creo que esa visión creo que es compartida por la inmensa mayoría de los chilenos.
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