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Cristián Cuevas: "Bachelet está prisionera y sin liderazgo real"

AFP
Micros incendiados durante la larga huelga de los trabajadores mineros en Chile.

Paul Walder
Santiago, Chile

La Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), organización laboral con poco más de dos meses de vida, ha logrado cambiar la reciente historia de los movimientos sociales en Chile. Si hace poco más de un año los estudiantes secundarios, los pingüinos, lograron colocar en la agenda a la deteriorada educación pública nacional y empujaron al gobierno a legislar sobre la materia, hoy los trabajadores subcontratistas -aquellos que no pertenecen a la planta de la empresa- de la minera estatal Codelco han conseguido no sólo instalarse como nuevos actores sociales, sino que también han logrado que el gobierno y la compañía los reconozcan como interlocutores válidos. Tras una huelga de casi dos meses, la CTC, liderada por Cristián Cuevas, dirigente ligado al Partido Comunista chileno, obtuvo, además de una respuesta a la reivindicación salarial, saltar por encima de la institucionalidad laboral que impedía la negociación colectiva entre empresas. Un cambio que ha inquietado a todo el sector privado nacional y transnacional, que ha despertado el lado social de la Iglesia Católica y que ha llenado de ánimo a los trabajadores chilenos. Durante los últimos días se han movilizado y protestado los trabajadores de la empresa pública de petróleos (ENAP), los forestales, los temporeros en la recolección de cosechas. Y van por más. La construcción y los metalúrgicos también han anunciado ya sus reivindicaciones.

Entrevista con Cristián Cuevas

Terra Magazine: Tras casi dos meses de huelga, Codelco finalmente aceptó no sólo negociar con la CTC, sino que accedió en parte importante de sus reivindicaciones. ¿Qué evaluación hacen ustedes hoy de este largo conflicto?
Cuevas: Creemos que aquí ha entrado a jugar un nuevo actor, que son los trabajadores desplazados, los que estaban de alguna manera en el ghetto, en el apartheid que vive nuestro país. De alguna manera se ha instalado este nuevo sujeto para transformar y cambiar la actual situación laboral, y apuesta, incluso, a modificar el sistema neoliberal que impera en Chile. La reflexión que hacemos es que ésta es una victoria no tan solo de los trabajadores subcontratados, sino que marca una situación distinta para los trabajadores y trabajadoras en Chile en general. Es la historia de millones, que nosotros percibimos a la hora de caminar por las calles, a la hora de recibir la esperanza de los trabajadores de cambiar un movimiento sindical domesticado, adormecido, en un nuevo movimiento. De lo que no da cuenta el modelo es que acá se instaló este nuevo sujeto, que logramos negociar supraempresa por sobre la institucionalidad vigente. La verdad es que instalamos esta huelga a partir de los que son los convenios 87 y 98 de la OIT, los que fueron ratificados por el Estado de Chile en 1994. En ese sentido creemos que hay un escenario distinto, con un movimiento sindical que se instala desde lo político, social y sindical, y no viendo sólo la reivindicación salarial como concepto.

Terra Magazine: A su juicio ¿cuál fue el comportamiento y el rol que jugó el gobierno durante la huelga?
Cuevas: Hemos dado una pelea tremenda. Este David que somos los trabajadores contratistas contra este Goliat que no sólo es Codelco, sino el gran empresariado transnacional, contra el poder militar que está personalizado en Carabineros y en el estado policial que se instaló en las distintas divisiones, y contra un gobierno que, de alguna manera, jugó un rol poco claro a la hora de las definiciones. Si bien optó por una línea intermedia, prevaleció el sector tecnocrático encabezado por el ministro de Hacienda Andrés Velasco y la ministra de Energía Karen Poniachik. Eso es una batalla que en nuestro país nosotros no la veíamos desde la dictadura militar y que puso a los trabajadores en un nuevo estado de ánimo, lo que ha provocado que múltiples organizaciones sindicales hoy en día nos llamen para incorporarse a este nuevo proceso que viven los trabajadores chilenos.

Terra Magazine: Sin embargo, la principal demanda, que ha sido salarial, no logró obtenerse en su totalidad.
Cuevas: Nuestra principal demanda tuvo que ver con la aplicación de los acuerdos del 2006, que tienen que ver con el cumplimiento de la ley de subcontratación, el tema de beneficios sociales, como salud, educación y vivienda, más las remuneraciones y bonos, y el ejercicio de la libertad sindical. Yo creo que Codelco y el gran empresariado nacional y transnacional intentaron derrotarnos, pero no lo lograron. Logramos instalar la negociación supraempresa, somos victoriosos porque vamos a seguir construyendo y consolidando esta organización y porque somos la esperanza de millones de trabajadores en nuestro país. Por tanto, a partir de ahora vamos a tratar de situarnos en un próximo escenario en Antofagasta que nos permita definir la hoja de ruta de esta confederación, entendiendo que es muy nueva. No queremos que esta organización se transforme en una entidad superestructural, desvinculada con las bases. Eso es lo que hace un sindicalismo superestructural desvinculado del diagnóstico permanente de la realidad que viven los trabajadores. Nosotros vamos a estar atentos a que lo principal sea el movimiento, que sean los trabajadores los principales sujetos de cambio para este período.

Terra Magazine: ¿Por qué ahora? ¿Qué determina esta coyuntura? ¿Hay una relación entre la madurez del movimiento de trabajadores con otros factores, sean políticos, históricos, sociales, internacionales?
Cuevas: Los trabajadores sufrimos una derrota en 1973, con el golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende. Después vivimos el horror de la dictadura, que fue la desarticulación de todo el tejido y el movimiento sindical. La Concertación, posteriormente, lo que hizo fue un proceso de profundización del despojo y de la desnacionalización de nuestros recursos naturales con el neoliberalismo en nuestro país. La verdad es que no había señales, porque había un movimiento sindical y social asimilado, achatado, administrado por los gobernantes locales. Pero nosotros veníamos trabajando este volcán, que estaba germinando, emergiendo. Creemos que esta es una oportunidad porque no se puede seguir sosteniendo un modelo con tal abismo entre unos y otros, con tales desigualdades sociales. La Iglesia Católica lo ha dicho muy claramente: la violencia es producto de esta desigualdad social. Lo dijo el 18 de julio, en la última Conferencia Episcopal. No habíamos observado desde hace mucho tiempo, desde tiempos de la dictadura, una declaración de la Iglesia tan clara respecto de la realidad social. En ese sentido, este movimiento es una oportunidad, genera un estado de ánimo distinto en los trabajadores, y obviamente va a permitir que otros sectores laborales de nuestro país se integren a este fenómeno.

Terra Magazine: ¿Cómo pudieron mantener una huelga de casi dos meses sin ingresos y con una incipiente organización?
Cuevas: Nunca pensamos como confederación estar tantos días en huelga. Quienes hicueron tan extensa esta huelga no fuimos los trabajadores. Nosotros tuvimos que resistir, porque Codelco quería llevar a la derrota a los trabajadores, ponerlos de rodillas. Aquí intervinieron embajadores, como los de Suecia y de Suiza, con negocios con Codelco: fueron a hablar con la Presidenta Bachelet para que pusiera orden en esta huelga. Aquí hubo una maniobra en lo político que profundizó la crisis en el gobierno. Y tampoco pensamos en generar una crisis política de esta envergadura, con un gobierno dividido en cuanto a las vías de solución del conflicto. Pero también, cuando instalamos la huelga y después pasaron los días, nuestros compañeros y compañeras fueron buscando formas de autodefensa a través de los piqueteros, a través de los grupos de contingencia, lo que no fue elaborado desde un partido, sino a partir de la propia realidad que había que enfrentar en ese minuto.

Terra Magazine: Usted ha dicho que a partir de ahora se articulará el movimiento hacia los contratistas del sector privado.
Cuevas: Aquí hay dos tercios de trabajadores con régimen de subcontrato, con bajos niveles de sindicalización, porque en nuestro país, que tiene una fuerza de trabajo de más de seis millones de personas, menos de un 7% negocia colectivamente y sólo poco más del 10% está organizado en sindicatos. Con el nuevo estado de ánimo de los trabajadores, creemos se generará una convergencia de todos numerosos actores sociales y laborales, desde los salmoneros, el retail, finanzas, etc. Todos ellos pueden converger en un gran movimiento de transformación, pero también tenemos muy claro el necesario desplazamiento de antiguos dirigentes sindicales que de alguna manera han sido los diques de contención del movimiento social.

Terra Magazine: ¿El movimiento que plantea desborda el sindicalismo?
Cuevas: Lo que hay que entender es que se presentan oportunidades de un proceso mayor de ascenso al poder. Tras la caída de los socialismos reales, se generó una situación de fatalismo en la izquierda. Pese a ello, pese a esta globalización capitalista triunfante, ha surgido en los países latinoamericanos un sólido movimiento social, que en no pocos casos ha llegado al poder. A partir de esas experiencias, en Chile sólo estábamos más retrasados, pero en algún momento tiene que venir esa contradicción entre más democracia o un mayor espacio social y la perpetuación de esta situación de desigualdad, discriminación y apartheid. Este movimiento ha logrado remover toda la institucionalidad. No es casual que todos los grandes empresarios se sientan amenazados, porque estaban acostumbrados a una relación laboral domesticada.

Terra Magazine: Así es como fueron a La Moneda al día siguiente del fin de la huelga...
Cuevas: La presidenta Bachelet debe definirse. No puede estar en dos aguas. O se está con los trabajadores, o se está a favor del gran empresariado; esa es la contradicción que vive La Moneda en este minuto. La verdad es que la Presidenta, a quien le tenemos respeto, está prisionera y sin un liderazgo real para conducir el país. Es la Presidenta engañada por el Transantiago, engañada por la situación de Codelco. ¡Cómo podemos tener esa calidad de líderes en nuestro país! Y no estoy hablando de una cuestión de género, estoy hablando que los líderes deben tener la capacidad de dar construcción, pero acá a la Presidenta la eligieron los sectores que buscaban una superación de las desigualdades sociales, y no los sectores empresariales.

Terra Magazine: Ha habido un cambio en la institucionalidad, que se ha hecho de facto. Ustedes apuntan a un cambio profundo en esta institucionalidad ¿de qué modo?
Cuevas: En nuestro país había aspiraciones e ilusiones cuando retornamos a la democracia. La verdad es que nosotros aspiramos a una Asamblea Constituyente. La Constitución de Pinochet de 1980 es una constitución fáctica, que fue generada con fraude y que lamentablemente, pese a la reforma durante el gobierno de Ricardo Lagos, no da espacio para una profundización de la democracia.

Terra Magazine: Para el gobierno y el sector privado eso significa un cambio profundo en las denominadas "reglas del juego".
Cuevas: Como Confederación somos una esperanza para el pueblo y los trabajadores. Pero sabemos que somos una amenaza para el gran empresariado. Ellos van a buscar todas las formas de deslegitimar esta organización, de derrotarla. Será una pelea frontal. Estamos bajo amenaza. Nosotros aspiramos precisamente a ese cambio en las reglas del juego, y creo que lo estamos logrando. Hablamos de la convergencia de todos los sectores democráticos para que aspiren a eso. Si cambian las reglas del juego es porque fueron hechas a través del horror de la dictadura, y esta democracia no ha sido capaz de cambiarlas. Aspiramos nuevamente a que los trabajadores vuelvan al poder. Si uno observa el parlamento chileno, no se encuentra con trabajadores. Es un parlamento de clase, pero para una sola clase, y lamentablemente el pueblo vota por esa clase. Por tanto, jamás legislará por medidas que permitan una mayor democracia y justicia social. Cambiar las actuales reglas del juego no significa que el empresariado no invierta. Y si no son ellos, vendrán otros.

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