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Reproducción
El Open Office, alternativa libre al popular paquete de Software de Microsoft.
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Alberto Cerda Silva
Santiago, Chile
¿Qué implica que el software sea protegido por derechos de autor? Básicamente que el titular de los derechos goza de las mismas facultades que la ley otorga a un músico o escritor sobre su obra artística o literaria. Esto significa que tal titular de derechos tiene la explotación comercial monopólica del software, de acuerdo a las cuales define cómo y quién puede distribuir, ejecutar, modificar y publicar el software.
Usualmente el titular de los derechos recurre, además, a un sistema de licencias, a través de las cuales limita los derechos de los usuarios. Por ejemplo, impidiendo la venta del software en determinados países o su uso para fines específicos. Sin embargo, no sólo a través de las licencias se cercenan los derechos del usuario, sino también mediante trabas técnicas, de las cuales la más usual es distribuir el software sin acceso al código fuente o de programación.
La imposición de estas restricciones legales y técnicas cercena la libertad del usuario del software para hacer uso de él, para introducir mejoras razonables, para traducirlo a un nuevo idioma, para adaptarlo a sus requerimientos o a los de terceros, y para distribuirlo ampliamente, entre otras. Frente a tal limitación de libertades surge el software libre.
El software libre es un software como cualquier otro, pero a través de sus condiciones de distribución se garantizan determinadas libertades para sus usuarios. Esas libertades son: la libertad de usar el programa, con cualquier propósito; la libertad de estudiar cómo funciona el programa; la libertad para adaptarlo o modificarlo acorde con tus necesidades; y, la libertad de distribuir copias del programa, sea modificado o no.
Legalmente la preservación de esas libertades se realiza a través de un contrato de uso o licencia -la más frecuente de ellas, es la General Public Licence (GPL)-, que junto con autorizar el uso del software dispone de una cláusula que obliga a todo aquel que introduce modificaciones en el software a que, en caso de distribuirlo, también licencie su aporte bajo las mismas condiciones, esto es, garantizando acceso y uso a los nuevos usuarios.
La cláusula antes mencionada surte el denominado efecto "copyleft", consistente en darle la vuelta al copyright o derecho de autor, a fin de garantizar acceso y no restringir las libertades de los usuarios. Es pasar de la lógica de "todos los derechos reservados" propia del copyright a la lógica del "todos los derechos reversados", concebidos en otro sentido, en el sentido de permitir acceso y uso.
Técnicamente la preservación de las libertades se logra distribuyendo y obligando a distribuir el software, con o sin modificaciones, no sólo en su versión en código binario o archivo ejecutable, sino en código fuente. Esto es esencial, pues las modificaciones sustantivas al software se verifican en el código de programación y no en la interfaz de usuario que ofrece el código binario.
Como queda claro de lo dicho, el sentido de la libertad en el software libre viene dado por el hecho de haber concedido de antemano a sus usuarios el derecho a hacer su uso. La libertad no tiene el sentido de gratuidad o libre de pago, equívoco que usualmente resulta del vocablo "free", que en inglés refleja la libertad y la gratuidad. Como acertadamente ha expresado Richard Stallman, fundador del movimiento del software libre, "El software libre es un asunto de libertad, no de precios. Para entender el concepto, debes pensar en libertad como libertad de expresión, no como cerveza gratis".
De hecho, un vistazo a la cada día más numerosa experiencia de empresas de software libre permite constatar que este no implica gratuidad, aun cuando ella puede ser alcanzada como una externalidad positiva. Ahora bien, es probable que el modelo de negocios ya no gire en torno a la simple venta del software, sino en su personalización, mantenimiento, capacitación u otros servicios asociados.
Así entonces, no es de sorprender el desarrollo de actividades comerciales en torno al software libre: la venta de publicaciones que incluyen paquetes de programas, el desarrollo de software libre por grandes consorcios tecnológicos, la oferta de servicios asociados, son una prueba inequívoca del potencial de negocios que tiene el software libre. En último término, el software libre nos sugiere un modelo de producción y distribución del conocimiento que armoniza el negocio con las libertades.
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