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EFE
Giuseppe Englaro, el padre de Eluana, cree que la desición pondrá fin al sufrimiento de su hija.
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El jueves 10 de julio se conoció, en forma inesperada y sorprendente, la decisión del tribunal de apelaciones de Milán de autorizar a través de una sentencia la interrupción del tratamiento de alimentación forzosa de Eluana Englaro, joven de 33 años que está en coma vegetativo permanente desde hace 16 años. Giuseppe, el padre de Eluana, quien fuera protagonista de una batalla legal por la suspensión de la alimentación forzosa, también parece sorprendido ante la sentencia del tribunal. Su comentario fue un suspiro de alivio: "finalmente mi hija está libre". La sentencia autoriza la suspensión de las terapias que mantienen con vida el cuerpo de Eluana desde 1992, a pesar de tratarse de un coma irreversible.
Luego de varias instancias judiciales, el caso fue reabierto por la Corte Suprema en octubre del año pasado: para conceder la autorización se requirió que los jueces controlaran que no había un interés egoísta de la familia para pedir la suspensión de la terapia. Cuando culminó la investigación los jueces hicieron lugar al petitorio del padre. El testimonio del equipo médico que cuida de Eluana fue fundamental al afirmar que el coma era irreversible. Otro factor que influyó en la decisión del tribunal fueron los testimonios de amigos y parientes, quienes recordaron que Eluana, cuando todavía estaba bien, había declarado varias veces que no deseaba sobrevivir como un vegetal, atada a las máquinas.
El texto de la sentencia concluye con las instrucciones para la interrupción de la terapia, que indican que debe ser realizada en el hospital, "garantizando cuidados adecuados y dignos". Eluana está hospitalizada en Lecco, al norte de Italia, en una clínica administrada por las monjas de la orden de San Geraldo: las hermanas, las enfermeras y los médicos de la clínica rehusaron comentar la sentencia, pero seguramente la familia será obligada a retirar a Eluana de allí, pues las monjas vienen cuidando de ella desde hace tantos años con mucho cariño, que difícilmente aceptarían la suspensión de la terapia.
Ahora el padre de Eluana va a enfrentar el momento más difícil, sin miedo y sin involucrarse en las polémicas que ya llenan las páginas de diarios y los debates por radio, TV e Internet. Todo esto no le interesa, él sólo dice que finalmente se respetará el deseo de su hija. El primero en manifestarse respecto de la sentencia fue el actual presidente de la Pontificia Academia para la Vida, monseñor Rino Fisichella, que usó palabras como "amargura" y "espanto" ante la sentencia, a la que considera eutanasia. Expresa el obispo que llamados a "respetar el misterio de la vida, no debemos caer en la tentación actualmente común de considerar la vida sólo en términos de utilidad". Del mismo tenor fueron los comentarios de los institutos de bioética de las universidades católicas de Roma y Milán, que esperan que la sentencia no se aplique. También hablan los políticos, que llegan a acusar a los jueces de querer asesinar a Eluana.
Pero la familia Englaro no está sola, puede contar con la solidaridad de grupos y asociaciones que luchan desde hace años por la aprobación en el parlamento italiano de la ley que instituye el testamento biológico, en que cada ciudadano puede hacer disposiciones sobre su propia muerte. En el silencio de un cuarto de hospital, a Eluana la están preparando para una nueva etapa de su calvario: "Ahora comienza el camino para una dimensión humana, porque hasta ahora fue un infierno", dice Guiseppe Englaro, quien tendrá que decidir si suspende inmediatamente la alimentación forzosa o espera 60 días para presentar una apelación. Después de 16 años de lucha, el padre de Eluana explica que esta no es una victoria, "es un paso adelante en el estado de derecho" y una afirmación de respeto por la voluntad de su hija.
Terra Magazine
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